Una idea de cómo las gastaba la "pacífica" izquierda uruguaya en los años previos al golpe de Estado de 1973 la brindó el senador Fernández Huidobro en entrevista de prensa. En ella explicó las razones por las que había optado por hacerse tupamaro en vez de comunista. Relató que, por aquellos tiempos, los integrantes del partido comunista iban a las manifestaciones al grito de "Unidad-Cnt" con el diario El Popular bajo el brazo. Dentro del diario, órgano oficial del comunismo local, "tenían un fierro con el que te partían la cabeza" en caso de discrepancia, como lo comprobó en carne propia el referido senador. Convertido en víctima de lo que llamó "la política del fierro", Fernández Huidobro se hizo tupamaro, algo que, como es notorio, no lo privó del gusto por los métodos violentos.