SEBASTIÁN CABRERA
La cifra asombra: en Uruguay hay al menos un millón de perros, uno cada tres personas. Es casi el triple del promedio europeo, según estimaciones de la Comisión Nacional de Zoonosis, que en 2008 piensa realizar 60.000 castraciones.
La estimación de Zoonosis se basa en un censo realizado por la propia comisión entre 2003 y 2004. De todos modos, la cifra real sería superior (debido a las subdeclaraciones) y en realidad se acercaría a los dos millones, dijo a El País el presidente de la comisión, Ciro Ferreira.
Pero ya la propia estimación de un perro cada tres personas se considera muy alto, "tres o cuatro veces mayor" al ideal, para intentar detener la hidatidosis. En Europa la relación es de un perro por seis a diez personas, dependiendo del país, indicó Ferreira.
Del millón de perros estimado, cerca de la mitad está en Montevideo.
Las áreas rurales y las zonas urbanas de contexto crítico son los focos para la hidatidosis. En esas zonas, entre el 5% y el 7% de los perros tienen la enfermedad, según las estimaciones de la comisión.
Además, entre 5.000 y 6.000 personas tendrían hoy hidatidosis en Uruguay, pero no lo saben porque los síntomas demoran en aparecer. Si bien inicialmente no es mortal, se trata de una enfermedad que puede complicarse al detectarse en forma tardía.
COBERTURA. La comisión lanzará en las próximas semanas una campaña en Montevideo y Canelones, que luego se extenderá a todo el país. Se invertirá U$S 150.000 para el equipamiento de once móviles clínicos: siete para castración canina y ecografías y cuatro sólo para ecografía. Los recursos asignados se duplicaron el año pasado y se triplican en 2008.
Hay una batería de medidas que se aplican. La primera es la realización de ecografías gratuitas a las personas en zonas críticas y zonas rurales. Luego las castraciones: en 2007 se realizaron 30.000 castraciones y para 2008 prevén 60.000.
La disminución de la población canina colaborará en el control de la zoonosis (enfermedades que se transmiten de animales a personas), pero no es factor excluyente. Un elemento clave es que la gente deje de dar achuras crudas a los perros. "Esta enfermedad es producto de la ignorancia culposa", justificó Ferreira. Por eso, la tercera medida es la educación "en terreno" y luego la denominada "dosificación dirigida": pastillas que deben tomar los perros cada 30 días. Hasta ahora se daban pastillas sólo en las zonas rurales.
Ferreira y un equipo de la comisión acudieron la semana pasada a la comisión de Educación del Senado para dar su visión favorable al proyecto de ley de tenencia responsable de animales. Ferreira elogió la actual técnica de esterilización quirúrgica frente a la vieja estrategia de la "perrera": antes se mataban 1.000 perros al año. Ferreira cree que "matar a los perros era inaceptable" y relató los efectos adversos: la captura y posterior eutanasia era "mucho más costosa que la castración", menos efectiva y además generaba "trastornos psicológicos muy importantes" en el equipo de captura.
Cuidado con los síntomas
Los síntomas de la hidatidosis son variables de acuerdo al órgano afectado, tamaño y número de quistes. Algunos de los principales síntomas son: dolor abdominal, prurito (picazón) cutáneo severo, tos, esputo de sangre, dolor en el pecho, fiebre, vómitos y diarrea. El período de incubación es muy largo e incluso los síntomas no se sienten durante los primeros años de la enfermedad. Si bien los quistes hidáticos son benignos, se pueden complicar si no son tomados a tiempo. "Hay pacientes que pueden ser operados hasta siete y ocho veces", indicó el médico Ciro Ferreira, presidente de la Comisión Nacional de Zoonosis. Además del hígado, el quiste puede tener localización en pulmones, cerebro y huesos. En los casos de quistes chicos basta con tomar un medicamento llamado Albendazol, pero en los casos grandes hay que operar.