Jane Birkin: "Gainsbourg me acompaña a donde vaya"

 espectaculo 20080301 400x400

CARLOS REYES

Serge Gainsbourg fue su marido, Alain Delon y Gérard Depardieu sus compañeros de rodaje, Michelangelo Antonioni, su director por excelencia, consagrándola en Cannes con la película Blow up, de 1966. Jane Birkin fue todo eso y mucho más. Audaz, transgresora, libertaria, la artista cuenta hoy con una extensa carrera de cuatro décadas, en la que recorrió el cine experimental, la balada y los desnudos provocadores, pero también el teatro, tanto la comedia como el drama, y más recientemente la dirección cinematográfica.

Ahora, en el marco de su gira mundial Rendez vous, la intérprete visita Uruguay invitada por la Embajada de Francia, para ofrecer un repertorio que abarca desde temas de Gainsbourg (como Di doo dah, título de su primer álbum solista), hasta canciones de su último disco, Fictions, con versiones como Alice, de Tom Waits. Sobre sus expectativas en Montevideo y su actuación en el Solís, así como sobre su pasado y presente, Birkin contó detalles a El País.

- ¿Qué conoce usted de Uruguay?

- Nada, y eso me entusiasma más para ir a conocerlos. Tengo interés en escuchar la música de ustedes, ver la ciudad, andar por sus rincones. Creo que el mayor regalo que una puede tener es un buen guía, alguien que cuente anécdotas, cosas que me permitan conocerlos un poco.

- Ahora acaba de terminar su gira por España. ¿Qué significa para usted ese país?

- Conocí España en los años de Franco, y desde entonces pasaron muchas cosas: hice ahí tres películas, perdí a mi perro, lo encontré. O sea que tengo un gran sentimiento por ese país, hacia su gente orgullosa y divertida, con gran sentido del humor. En fin, un largo amor de cuatro décadas.

- ¿Cómo surge "Rendez vous", el show que presentará en el Teatro Solís?

- Bueno, luego de tres años de estar en gira con Arabesque, quise cantar canciones en inglés de mis dos últimos álbumes. Para eso cuento además con tres músicos `multitalentos`, que se manejan con arpa, violín, piano, banjo. El efecto es fabuloso, especialmente en sitios como Praga, donde es conmovedor ver gente que ha tenido un destino tan duro, con lágrimas de alegría. Ahora, en Barcelona, también fue muy buena la respuesta, muy divertido el show, con el público de pie, pero en lugares como Beirut fue extraordinario: pese a alguna situación peligrosa, tomamos el riesgo y fuimos a través de las bombas. Podríamos haber cancelado la gira, pero por suerte no lo hicimos, porque la gente fue tan cálida, generosa, encantada de vernos. Varsovia también fue conmovedora y triste: gente que llevan vidas tan difíciles. Me gusta ese público. En Francia o el Reino Unido me siento permanentemente juzgada: lo que antes era alegría, ahora me resulta aterrador.

- ¿Qué diferencias encontró entre grabar "Rendez vous" y "Fictions"?

- Muchas. Aquel era un trabajo a dúo, y por lo tanto la compañía fue divertida, y este otro es en solitario, con todos mis autores favoritos, a quienes quiero agradecer en este Rendez vous. En el nuevo emprendimiento conservé el mismo excelente equipo, por lo que fue fácil y encarado con libertad.

-¿Qué cantantes o grupos escucha actualmente?

-Étienne Daho, Amy Winehouse, Beth Gibbons, el disco de Bob Dylan Working man`s blues, y Arno, un muy peculiar cantante belga, un poco parecido a Tom Waits. Y bueno, al propio Tom Waits, y claro, a Charlotte Gainsbourg, mi hija, y a Gainsbourg, su padre.

-¿Y algunas de sus canciones favoritas?

-Amo todas las grandes comedias musicales: West side story, Oklahoma, Melody Nelson, de Gainsbourg. También todo lo de Kate Bush, Elvis y las canciones de mi ex John Barry para cine, como África mía, Danza con lobos o Goldfinger.

-¿Conoce la música en español, como Serrat o Sabina?

-Un poco: lo que más conozco es Bebe.

-Sus hijas continuaron la tradición artística de la familia, ¿qué consejo les da a ellas?

-El consejo es siempre: que se animen a hacer las cosas. Por otro lado, ellas tienen un talento natural que yo nunca tuve, pero como mi madre fue actriz, y su madre y su padre también, para ellas todo eso es normal.

-¿Cómo recuerda a Serge Gainsbourg?

-Muy bien, con gran emoción y sentimiento. Él fue mi amigo por 21 años, todo está asociado a él, me acompaña donde yo vaya, donde quiera que sea. Fue un gran poeta francés, cruelmente olvidado.

-¿Y cómo se siente hoy ante "Je t`aime, moi non plus"?

- Muy orgullosa. Creo que le debo a Serge y a esa canción un montón de cosas, aunque no es ni por lejos mi canción favorita entre las de Gainsbourg. Pero le debo mucho: incluso estar yendo ahora a Uruguay.

-¿Cómo evocaría a Antonioni?

-Un caballero, elegante, encantador, honesto, bello, un gran perfeccionista, un pintor y un arquitecto.

-Usted es actriz, cantante, ha dirigido una película y participan en causas humanitarias, ¿qué lugar ocupa la música en su vida?

-Para mi es una manera de encontrarse con la gente, quizá la mejor manera. Es mucho mejor que ser turista, porque yo llevo como un regalo para dar, para hacer feliz a la gente, aunque más no sea por una hora y media. En cuanto al teatro: amo los ensayos, más que la actuación. Y las películas son trabajo duro, preocupante, pero luego de hacer tantas con los mismos actores y directores, es menos estresante. Amo ser dirigida desde una sabia mirada, y amaré filmar otras Boxes, será una experiencia maravillosa. Todos actores favoritos, para mi.

-Hablando de "Boxes", ¿qué le significó ser seleccionada para Cannes, siendo además una película tan autobiográfica?

-Fue un privilegio para ese pequeño filme: la frutilla de la torta, especialmente luego de 15 años buscando financiación, porque nadie la quería apoyar. Nadie la quería. Gracias a Dios fue salvada por Piccoli, Geraldine Chaplin, John Hurt, Lou Doillon, que todos dijeron sí. Reconozco que la historia era extraña: una mujer en una antigua casa junto al mar, donde de las cajas sale su hija, aparece su ex marido del ropero, que vuelve a su vida, y con ello, los reproches, sus miedos, y también su madre, su padre, quizá todos intentando comunicarle su derecho a vivir plenamente.

-¿Qué le gusta hacer cuando no está en gira?

-Las giras son duras porque te obligan a dormir poco, y siempre con el miedo de perder la voz, aunque después la gente te lo devuelve el esfuerzo con su apoyo. Parece exagerado, pero siempre estoy en gira, o en alguna película, o ensayando una obra de teatro. Cuando no, corro a Gran Bretaña con mis pequeños, para estar junto al mar, jugando a los piratas, haciendo picnics, tirando tronquitos al agua para que mi bulldog Dora los traiga.

-¿Cómo definiría usted sex appeal?

-Definirlo no es asunto mío.

-Usted cambió su Inglaterra natal por Francia. ¿Qué le supuso ese cambio?

-Extraño terriblemente mi niñez, "la tierra del paraíso perdido", pero para compensarme visito con frecuencia a mi hermana, en las afueras de Londres, y a mi querido hermano, en Gales, que es la familia que me queda en Gran Bretaña. En cuanto a mi romance con Francia, ya tiene 40 años, y comprende también a mis tres hijas y a mis cuatro nietos.

-¿Cómo planifica vivir sus últimos años?

-Espero que escribiendo y viajando. Escribiendo historias cortas y viajando en tren con mis nietos, bocetando paisajes. Y también ayudando a otros chicos en el mundo, si es que desean recibirme.

-¿Cómo le gustaría ser recordada?

-Como una buena madre, o por lo menos como una madre divertida.

-Para terminar, ¿cómo ve la imagen pública de Sarkozy?

-No estoy interesada en imágenes. Sí espero que él pueda llevar adelante las reformas que el país necesita, problemas como la superpoblación carcelaria, o la policía, que tiene que trabajar para la gente y no en contra de la gente. Espero que no se quede en señalar con el dedo las dificultades, sino que vaya a las raíces de ellas, calzándose él mismo los zapatos de los pobres, mostrando compasión y empatía por la marginalidad. Deseo que dé ejemplo en materia de derechos humanos, y que sea suficientemente rígido en las relaciones con China y Rusia. Y sobre todo: que las finanzas no sean nuestra moral. Eso es todo lo que deseo, que no es lo que hemos visto hasta ahora. Pero Carla Bruni dice que él sabe cambiar de opinión cuando está equivocado, que no tiene problemas en admitir sus errores. Y eso habla de un gran sentido humano.

Entre recuerdos y planes de futuro

"Me agrada que me sigan encontrando sensual, pero no hay secreto. La sensualidad ya venía en mis genes", afirma la artista de 61 años, quien prefiere hablar del presente a rememorar sus años cuando era un mito erótico internacional.

"Siempre quieren que hable del pasado. Es tan deprimente tener que volver a esos tiempos" afirma sin perder el sentido del humor. "Agradezco que no me pregunten por "Je t`aime, moi non plus" ni por todos aquellos asuntos de los años `60. Me aburre sobremanera rememorar aquella época".

Aún así, cede por gentileza y revive desde la memoria uno de sus antiguos escándalos: el desnudo que hizo bajo dirección de Antonioni. "Por entonces yo estaba enamorada del músico John Barry, con quien estaba casada, cuando me ofrecieron un papel en "Blow up". Me desafió: dijo que no me animaría a salir desnuda. Así que decidí sorprenderlo".

Seguramente se arma de paciencia para seguir contando historias pasadas: "La censura a "Je t`aime..." fue algo maravilloso, porque fue como si Serge Gainsbourg hubiera recibido un espaldarazo del Papa. La canción fue censurada por el Vaticano y se prohibió su difusión por la BBC. Y de inmediato empezó a venderse de modo impresionante. Fue lo mejor que nos pudo haber pasado. Para aquel momento fue bastante lógico que fuera prohibida, porque era demasiado explícita".

Más cómoda se siente hablando de sus planes de futuro: "Llegó el momento de escribir un trabajo con canciones propias. Quiero cantar historias pequeñas, explicar cómo me visto, a qué me dedico y que es lo que pienso, porque las ideas de una misma son el mayor tesoro".

"Rendez vous": Birkin en el presente

En 2002, le presentaron al violinista de origen argelino Djamel Benyelles, quien le confiere a las canciones de Gainsbourg un renovador aire árabe. Ese fue sólo uno de los pasos artísticos recientes de Jane Birkin, quien ha trabajado a las órdenes de directores de teatro de avanzada, como Patrice Chéreau, y ha dado conciertos con representantes del rock de hoy, como el dulce rapero MC Solaar, Beck, Franz Ferdinand y Manu Chao.

Inspiradora de la moda de ayer y de hoy, con tres hijas en el haber (Kate, reputada fotógrafa, y las actrices Lou y Charlotte), la cantante se presentará en el Solís con Rendez-vous, espectáculo con dirección y arreglos de Frank Eulry. La acompañarán Christophe Cravero en piano y violín, Eric Lafont en bajo y percusión, y Thomas Coeuriot en guitarras. Además, Cinemateca dará en la sala de Lorenzo Carnelli 1311, desde el 7 al 14 de marzo, un ciclo dedicado a su carrera. Las entradas para el show están en Red UTS: las anticipadas se venden hasta hoy y valen entre $ 400 y $ 1.000. Desde mañana cuestan entre $ 500 y $ 1.200.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar