La organización de narcotraficantes mexicanos operaba como una sociedad anónima. Un depósito a cuatro cuadras del Palacio Legislativo era su cuartel general. Buscan a uruguayos que pudieron haber estado involucrados en la red delictiva.
Un galpón de altos techos tras las puertas de Marcelino Sosa 2274. Hasta hace seis días la actividad en el local a cuatro cuadras del Palacio Legislativo era intensa. Pero nadie que pasara por esa puerta hubiera visto otra cosa que el local de una empresa pujante.
La firma Gafenar Sociedad Anónima estaba legalmente registrada como empresa de exportaciones, en particular en el rubro cárnico. Sin embargo su próximo embarque previsto para esta semana era una turbina industrial que, en realidad, iba a llevar en su interior 130 kilos de cocaína de alta pureza. Es decir el grueso de los 142 kilos confiscados el viernes pasado por la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid).
El próximo embarque de Gafenar S.A, sería de carne, pero esta vez el plan era pasar más de 300 kilos en los contenedores. En los próximos tres meses los "empresarios" querían embarcar 2.000 kilos.
Cocaína s.a. "Creemos que no necesitaban ningún contacto en especial en el puerto, ellos se limitarían a embarcar un contenedor con carne con todos los papeles en regla. No habría existido ninguna razón para abrir uno de esos contenedores, con el riesgo de romper la cadena de frío, si no se hubiera contado con indicios", explicó el titular de la Dgrtid, el inspector Julio Guarteche.
Dentro del local de Marcelino Sosa hallaron cinco freezers comerciales con gran capacidad de almacenamiento, así como una máquina para sellar al vacío productos congelados. Los paquetes con carne o filetes de merluza serían precintados y colocados en un contenedor para embarcarlo hacia España.
Estas operaciones eran exclusivamente realizadas por los mexicanos. "Quienes trabajaban en esto eran las personas que quedaron detenidas", aseguró Guarteche.
Como se informara oportunamente, la Justicia envió a prisión a cinco mexicanos, tres bolivianos y dos uruguayos por delitos de introducción y tránsito de estupefacientes, y de asociación para delinquir. El control de la organización era, particularmente, de los ciudadanos mexicanos arrestados.
Los bolivianos, por su parte, se encargaban del transporte desde su país de la droga. En tanto que el papel de los dos uruguayos ahora encarcelados era de "apoyo logístico". El dueño de la estancia "El Catalán" habilitaba el acceso con una pista de aterrizaje clandestina, y su sobrino, conocedor de redes de contrabando y habitué de la ciudad de Carmelo, proporcionaba rutas para el transporte de la droga a Montevideo.
"Por estas razones sabemos que era una organización a gran escala", señaló Guarteche.
De todas formas, una vez desarticulado el núcleo duro de la organización, la Policía Antidrogas busca más nexos uruguayos. Si bien uno de los ciudadanos mexicanos era el encargado de llevar a cabo los "trámites" como representante de la firma Gafenar, existe la convicción de que alguien más pudo haber prestado colaboración para mantener la fachada de la red de traficantes.
La Operación "Pájaros Pintados" se cerró, pero todavía quedan algunas preguntas sin respuesta. Según confiaron las autoridades, esas respuestas podrían revelar nuevas derivaciones para la segunda organización de narcotraficantes de peso que se descubre, en pocos meses, en el país.
México colabora en las investigaciones
El gobierno de México mantiene un fuerte interés en la organización desarticulada en Uruguay. Un importante asesor de seguridad de la Embajada de México en Montevideo tomó contacto con los mandos policiales y abrió una línea de intercambio de información que los investigadores del caso consideran vital.
La Policía Antidrogas, procura, entre otras cosas, determinar si los detenidos en Uruguay mantenían vínculos con algunos de los poderosos carteles mexicanos.
Tales extremos son los que ahora se vienen trabajando en conjunto con las autoridades mexicanas.
En forma paralela, las autoridades uruguayas aguardan información desde Bolivia, de donde procedía la cocaína incautada y la que se proponían traficar.