JOSÉ MASTANDREA
Cuando los hinchas de Peñarol estaban disfrutando de la dulce venganza de aquella goleada sufrida en el Torneo Apertura, apareció el chiquito Robert Flores amontonando camisetas amarillas y negras el borde del área. Con su último esfuerzo, con el último aliento, tocó suave al otro lado y Diego Silva, libre de marca, mandó la pelota a la red, lejos del alcance de Nicolás Biglianti que sólo atinó a mirar cómo se esfumaba el triunfo en los descuentos.
Esos hinchas que hasta unos minutos antes cantaban y se burlaban de Juan Ramón, terminaron mordiéndose los labios. Se fueron cantando bajito del Centenario.
Es que Peñarol pudo ganar y hasta golear a un River que quedó expuesto a un verdadero "tiqui-tiqui" aurinegro elaborado por el brasileño Nasa, el "Tony" Pacheco y José María Franco.
A los 13`, Peñarol ya ganaba 1 a 0 y mandaba en la cancha. Con una defensa firme, ordenada y muy bien parada, con un mediocampo que funcionaba a la perfección con Mozzo y Román en la contención y con la explosión de hombres como Bueno y Nasa que dejaban el tendal cuando entraban a la carrera al área rival.
Lo tuvo Bueno en dos ocasiones pero Álvaro García ahogó el grito de gol y levantó el espíritu darsenero.
River, sin jugar bien, igual llegó con peligro pero sus delanteros, casi siempre, terminaron en el embudo que armó Peñarol.
Biglianti tuvo una sola atajada (a Fabricio Núñez) en el primer tiempo y poca cosa más.
El complemento fue diferente. Peñarol pudo elevar la cuenta pero Franco se lo perdió cara a cara con García.
Peñarol (ya sin Mozzo, lesionado a los 35`) no fue el mismo y River empezó a funcionar mejor.
Cuando el darsenero buscaba la igualdad, un tiro de esquina servido por Pacheco cayó en los pies de Manrique. El argentino le pegó fuerte y cruzado para marcar el 2 a 0 a los 26` del complemento.
Pese a ello, en la tribuna se palpitaba que el partido no estaba cerrado. Peñarol se recostó en su área y River lo apretó, lo atacó por las dos bandas. Llegó el penal de Biglianti a Diego Silva y el descuento de Henry Giménez. Un minuto después, Peñarol quedó con diez por expulsión de Manrique y ahí empezó el sufrimiento aurinegro.
Con uno menos, sin Mozzo ni Franco (se fue sentido) el equipo no tuvo la misma respuesta.
River no se entregó. Machacó una y otra vez. Quedó regalado en el fondo pero el aurinegro nunca pudo hilvanar un contragolpe.
En los descuentos, el equipo de "JR" quemó las naves. Metió a Peñarol en su propio campo, lo sitió en su área y lo tuvo a mal traer.
Cuando todos esperaban el pitazo final de Martín Vázquez, Robert Flores agarró la pelota, amontonó rivales y la cedió para Diego Silva. Fue gol. Golazo de River. Delirio darsenero y sufrimiento aurinegro. Peñarol le perdonó la vida pero River no tuvo piedad.