La cocina de los Posadas ha llegado a las librerías

Carmen y su hermano lanzaron el libro en Madrid

Madrid Ella, Carmen, no sabe nada de fogones, y él, Gervasio, empezó a cocinar porque era el "esclavo" de sus tres hermanas. Son los Posadas y han escrito en forma conjunta unas "memorias gastronómicas" tejidas con las aventuras que vivieron en distintos países cuando su padre era embajador de Uruguay.

Hoy caviar, mañana sardinas (RBA), ganadora del premio Sent Soví 2007 de Literatura Gastronómica, es una divertida novela-recetario alimentada con las anécdotas y las recetas que su madre, Bimba Mañe, recopilaba en un cuaderno, con la idea de escribir un libro que nunca hizo. Lo hacía mientras su padre, Luis Posadas, fue, sucesivamente, embajador durante el tardofranquismo en Madrid, en el Moscú de Breznev y en el Londres de Lady Di.

Ellos han novelado, siguiendo el devenir familiar, los recuerdos de la madre, a la que aún no han enseñado el libro porque, según explicaron en una entrevista con Efe, están "seguros" de que dirá que ella, "una gran narradora oral", "lo habría escrito mejor".

Lo cierto es que cuando decidieron escribir el relato para presentarse al premio, la madre, que vive desde hace año y medio en Madrid, sufrió una enfermedad que la mantuvo seis meses en coma y por eso todo lo que le atribuyen en la narración es recreación fabulada de las historias que le han oído contar "tantas veces".

Su vida nómada comenzó en 1965 en Madrid, donde los Posadas vivieron en razón de su cargo "una intensísima vida social" en la que la madre hacía "magia" para salir airosamente. Buena prueba, recuerdan sus hijos, es el pastel de langosta "absolutamente falsa pero que siempre daba en el blanco". De un lugar en el que la materia prima era buena y abundante pasaron a otro en el que todo escaseaba.

Su madre siempre pensó en hacer el libro sobre su experiencia en Rusia, porque "todos los días vivían como en una película. La casa llena de micrófonos, policías que te espiaban, ratas por todas partes...", rememoran nostálgicos y entre carcajadas los hermanos.

De hecho, el premio lleva aparejada una invitación a cenar en cualquier restaurante del mundo, y ellos han elegido el Berlín (ahora en el hotel Savoy), en Moscú, a donde viajarán en mayo con sus otras dos hermanas.

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