PATRICIA MANGO
Dos jóvenes reclutaron a un cuida coches le inventaron una empresa unipersonal y con la chequera obtenida estafaron a varios locales. Fueron detenidos y enviados a prisión. La Dirección de Investigaciones cree que pueden estar ante una banda con ramificaciones.
El maratónico timo responsabilidad de dos jóvenes de 21 y 23 años, comenzó en Montevideo de donde ambos son oriundos.
Los jóvenes querían dinero fácil y aprovecharon el conocimiento que uno de ellos tenía sobre temas empresariales y los trámites a seguir para constituir una empresa.
Se llevaron a un cuida coches, un hombre de 33 años, a una pensión, lo afeitaron y le compraron ropa nueva.
Luego, le tramitaron la cédula de identidad y con el documento, contrataron una escribana para que certificara que el señor ganaba $ 35.000.
Sin siquiera ver al interesado, la profesional extendió la fe pública de que el cuida coches era un digno empresario. Obtenido el aval, los estafadores registraron a su "recluta" en Banco de Previsión Social y la Dirección General Impositiva. Lo anotaron como empresa unipersonal, dedicado a la mecánica, según dijeron a El País fuentes policiales.
Fueron al Banco Santander y pidieron dos chequeras. Y cometieron la estafa, que se presume no es la primera.
Gastaron U$S 5.000 en un shopping, idéntica suma en una casa de venta de ropa deportiva y la misma cantidad en el Hipermercado Géant de Ciudad de la Costa donde encontraron el techo de su meteórica carrera delictiva.
Compraron televisores 40`, play station 3, cámaras digitales de fotografía y filmadoras, entre otras cosas.
Un policía que cumplía con el Servicio 222 se alertó con la estampa del cuida coches. Sea por olfato o porque el aspecto de "comprador" lo delató, el policía decidió seguirlo. Además, en diciembre pasado, otra estafa muy similar se quiso cometer en el mismo lugar.
Afuera, el policía se encontró con los ideólogos en una camioneta último modelo, que pertenecía a un amigo de ellos.
Todos fueron a declarar el lunes, incluida la escribana. Esa misma noche ingresó a la cárcel Carlos Daniel Raggio Pacheco (el cuida coches), imputado de "la comisión de un delito continuado de falsificación ideológica por un particular en calidad de autor". Raggio Pacheco tiene antecedentes penales por hurto y apropiación indebida.
También se le tipificó un delito de certificación falsa por un funcionario público en calidad de coautor en concurrencia fuera de la reiteración con un delito continuado de estafa en calidad de autor, y los hombres de iniciales V. L. B, uruguayo de 23 años y M. N. V. V, uruguayo de 21 años, por la comisión de un delito continuado de falsificación ideológica por un particular y un delito de certificación falsa por un funcionario público en concurrencia fuera de la reiteración con un delito continuado de estafa en calidad de coautor.
La escribana de 45 años, quedó libre, aunque fue procesada por "un delito de certificación falsa por un funcionario público en calidad de autor". Ella fue la única que negó haber estado involucrada. Según dijo actuó de buena fe a través de un intermediario que nunca fue hallado.
Considerados "chicos bien", uno de ellos tiene una barra en un conocido boliche de Atlántida. El otro, trabajaba vendiendo celulares. Los dos pertenecen a una familia de trabajadores y su pasar económico era bueno. "No tenían necesidades económicas como para llegar a esto" dijeron fuentes del caso.
Otro caso
El 1° de enero pasado un estafador fue a la cárcel cuando quiso comprar dos televisores plasma por $ 75.000. El hombre, con antecedentes penales, había pedido una chequera a un banco de plaza, exhibiendo un recibo falso de sueldo que "comprobó" que ganaba $ 7.000. Al igual que en este caso, el hombre compró fuera del horario bancario para evitar que se hiciera una comprobación de fondos. En el Géant el estafador se engolosinó: compró dos televisores plasma de 42` y eso fue lo que lo delató. El mismo estafador había actuado también en Maldonado, con maniobras similares en comercios locales.