El escritor francés Alain Robbe-Grillet, considerado una figura fundamental de la novela contemporánea, falleció ayer a los 85 años, dejando un valioso legado de decenas de obras literarias a menudo provocadoras. El escritor murió en el Centro Hospitalario Universitario de Caen, donde había ingresado el fin de semana por una dolencia cardíaca.
Nacido el 18 de agosto de 1922 en Brest (al Noroeste de Francia), este ingeniero agrónomo ocupó destacados cargos públicos en su área profesional, consagrándose en los años 50 a la investigación innovadora de la escritura. Por ese camino se convirtió en uno de los principales defensores teóricos de la "nueva novela", corriente literaria de los años 50 y 60 que se opuso a las formas tradicionales.
Junto a él militaron Michel Butor, Samuel Beckett, Claude Simon y Nathalie Sarraute, todos partidarios de dar al lector material para imaginar y no para ver, denostando por ejemplo las tramas lineales de la intriga.
Sus primeros títulos Las gomas (1953), El mirón (1955) y La celosía (1957) se convirtieron en reivindicaciones de esa estética, y contribuyeron a hacerle un nombre en el extranjero.
A la par de sus novelas, sus guiones para cine (Hiroshima, mon amour, El año pasado en Marienbad) lo convirtieron en un nombre clave de la cinematografía francesa, a la que aportó películas que navegaron entre el erotismo y la investigación formal.