ANDRÉS LOPEZ REILLY
La protesta de los recicladores que copó el miércoles el centro de Montevideo reveló una capacidad insospechada del gremio que los agrupa para movilizarse. Hay 4.000 carritos más que en 2002 en la capital.
Para entonces, había 52% más carritos que en 1990, de acuerdo a los datos difundidos oportunamente por la comuna. El censo se hizo entre el 2 de mayo y el 28 de junio de 2002 en el Cilindro Municipal y en el salón comunal Rodolfo Rincón, con la colaboración de la organización San Vicente - Obra Padre Cacho.
Dos años después, en 2004, había 7.700 carros circulando por las calles de Montevideo. Hoy son más de 9.000, según el propio municipio.
De acuerdo a la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus), entre Montevideo y Canelones hay 15.000 personas que se dedican a esta actividad. Estos trabajadores, como los que piden limosna o duermen en la vía pública, los cuidacoches y las personas que hacen malabares en las esquinas, limpian parabrisas o venden en los ómnibus, son la cara más visible de la pobreza en la zona metropolitana.
Los clasificadores son esencialmente hombres y el promedio de edad se ubica en los 40 años, aunque la edad que más se repite es 26 años. Casi todos carecen de otra ocupación y son "cabezas de familia".
La zona 11 de la ciudad (Cerrito, Ituzaingó, Casavalle, Marconi, Pérez Castellano) es la que concentra la mayor cantidad de gente dedicada a la clasificación de residuos.
Luego le siguen las zonas 14 (Paso Molino, Belvedere, La Teja, Pueblo Victoria, Tres Ombúes, Nuevo París, Villa Teresa, oeste de Sayago y norte del Prado) y 9 (Maroñas, Flor de Maroñas, Jardines del Hipódromo, Bella Italia, Punta de Rieles, Manga y Villa García).
REALIDAD. El coordinador del programa Uruguay Clasifica, del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Nicolás Minetti, dijo a El País que es muy difícil que el clasificador opte por otro modo de vida. Esto se explica porque el clasificador gana más de lo que podía percibir en un trabajo formal, teniendo una escasa preparación.
"El clasificador por lo general tuvo un padre y un abuelo que se dedicó a lo mismo. Y todos abandonaron la escuela a edad temprana", indicó Minetti.
No existen estadísticas que permitan determinar si los clasificadores son peores conductores que el resto de una sociedad con graves carencias en este sentido. Sin embargo, para el Mides resulta razonable pensar que, por circular a bajas velocidades y realizar frecuentes paradas, entorpecen el flujo del tránsito.
Los carros se encuentran sometidos a las mismas reglamentaciones que el resto de los vehículos (semáforos, carteles de pare, entre otros) y sujetos a las mismas autoridades públicas (municipales en las zonas urbanas y policiales en las rutas), pero no cuentan con elementos de seguridad tales como luces, señaleros o balizas.
Muchos inspectores de tránsito afirman que encuentran mayores dificultades para ejecutar las normativas vigentes por las condiciones de informalidad del sector (donde las multas son una medida poco eficiente) y porque el decomiso es una medida extrema y de difícil implementación ya que el carro es el medio de supervivencia de los clasificadores.
Los clasificadores tienen prohibido circular por la rambla, 18 de Julio y Avenida del Libertador, aunque pueden atravesar estas avenidas a cualquier hora del día para hacer sus recorridos. Tampoco pueden transitar entre las 5 y las 20 horas por 8 de Octubre, General Flores y Agraciada. (Producción: Ximena Aguiar)
Las cifras
$ 2.600 Entre esa cifra y $ 4.300 es lo que gana en promedio un clasificador de residuos en Montevideo. Pueden sacar más.
40%De los residuos sólidos urbanos de Montevideo pasan por los clasificadores de basura. El mercado movía en 2003 unos U$S 12: .
LECTORES OPINAN SOBRE LA MARCHA DE CLASIFICADORES
PABLO. "El tema de los carritos no se debe tomar a la ligera. Esta gente gana el pan día a día (muchos de ellos en forma digna), pero perjudican el tránsito en forma alarmante. Muchas veces los carros son conducidos por menores".
HUGO. "Esto es algo vergonzoso, que quema. La Intendencia ha sido absolutamente omisa con un deber que le cabe y le debe a la población. Y esto lo dice un votante de esta administración, y que no es ningún "insensible social".
TARUMAN. "Los clasificadores, como cualquier trabajador, tienen derecho a reclamar. Pero la meta debería ser sacar a los carros de las calles, son un peligro para todos. Para eso habría que conseguirles trabajo a los dueños. Tema nada fácil".
JUAN CARLOS."Lo que queda claro es que la IMM no ha sabido resolver la gestión de los residuos sólidos ni en sus aspectos técnicos ni en los sociales. La discutida privatización del sitio de disposición final Felipe Cardozo es impostergable".
MARÍA CRISTINA. "A un turista amigo le pareció algo único ver esos carritos en la calle. Para él era algo de nuestra cultura. Le dije que sí, que hacen parte de nuestra nueva "cultura" de atraso, mugre, de falta de respeto. Es una vergüenza".
Toda la vida: "Pagamos muchos por pocos que trabajan mal"
"Por semana salgo tres o cuatro veces y saco unos 500 o 600 pesos. También hago changas para mantener a mi familia, tengo cuatro botijas", dijo Wilson Soto, de 38 años, que vive en Casabó. Empezó a clasificar basura cuando era chico, y nunca tuvo problemas con vecinos, Intendencia o Policía, dijo. "Pagamos muchos por unos pocos que trabajan mal", afirmó. A la marcha no fue porque tenía que cortar leña. El caballo le costó 8.000 pesos; lo alimenta con restos y de noche lo mete dentro de su casa para que no se lo roben.
En la crisis: "No tengo a quién protestar si me sacan el carro"
"Fui a la marcha para apoyar, porque un día me sacan el carro y no tengo a quién quejarme", dijo Juan Francisco Meriles, de 37 años, que sale junto con su mujer y su hijo de 15 desde Casavalle. Lleva una cadena para atarse al carro o al caballo (que le costó 15.000 pesos) si se los quieren confiscar. Empezó a salir hace seis años, y en ese tiempo tuvo dos multas por parar en doble fila. Su mujer mostró su carnet de clasificador, de vacunación, y los papeles de propiedad del caballo, que debe llevar encima. "Es un trabajo, como otros. Aquí clasifico basura, antes clasificaba pescado en Fripur", dijo. Salen hace seis años, y tienen sus "clientes" (edificios) en la Aduana. No quisieron que se les sacara una foto.
Hace un año: "No me puede costar trabajar por mi familia"
"Empecé a clasificar hace un año, porque perdí mi trabajo en la construcción. Tengo una hija de 3 años y dos mellizos de ocho meses que nacieron prematuros. No me puede costar salir a clasificar, lo hago por mi familia", dijo Miguel Cotto, que con su bicicleta tiraba de un carrito lleno de plástico y papel. Al principio salió sin permiso y le confiscaron el carrito por diez días. Cuando lo fue a buscar le pidieron las vacunas y le dieron un permiso provisorio. Gana unos 100 pesos por día. Sale a trabajar todos los días, pedaleando desde el Cerro.