Nacional tiene un¡e-qui-po!

Daniel Rosa

Alguna vez, cuando por la década de 1990 la selección se desangraba por el diferendo entre Luis Cubilla y los repatriados, alguien escribió: "ju-ga-do-res". Y no le faltaba razón. Siempre son ellos los que hacen la diferencia en la cancha. Un técnico puede proyectar un partido, pero la realidad está sobre el césped.

A más de una década de aquello y quizá porque el fútbol cambió y los espacios en el campo no son los mismos, me atrevo a darle un matiz a aquel concepto. Hoy afirmó: "e-qui-po". El fútbol fue, es y será un deporte colectivo. El clásico de anoche fue ejemplo de ello. Peñarol, con todas sus figuras, dominó el primer tiempo porque hizo pesar la calidad de sus individualidades. Nacional tuvo como gran mérito ser metódico, paciente y no salirse del libreto. Apostó al equipo, a correr todos por igual y cubrir bien los espacios en la cancha aun con un futbolista menos. Y tuvo su premio porque mientras las individualidades aurinegras se desgastaron tratando de hacer todo por sus propios medios, los tricolores administraron sus fuerzas. Cuando se fueron las energías de las estrellas rivales, apareció el "e-qui-po" para respaldar las genialidades de Fornaroli.

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