La ruta de los Beatles

Entrañable. Llega "A través del universo", una historia de amor pensada en torno a treinta canciones de The Beatles. La pelicula de Julie Taymor también es una valiosa aproximación a los fermentales años 60

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HENRY SEGURA

Treinta canciones de los Beatles. Ese es el punto de partida de "A través del universo", un viaje por los años `60 junto a personajes muy familiares que se desplazan por situaciones que continúan arrojando luz sobre el presente.

La permanencia de aquella música es la primera señal de que no todo fue vencido por el tiempo. Por eso mismo, el mayor reto para la directora Julie Taymor estaba en la construcción de una historia que desde los días que corren pudieran referirse con dignidad al impresionante caudal creativo que mostró el cuarteto de Liverpool. Las dos horas de esa historia realmente hacen justicia a una música, a una época, a sus ideas y a sus afectos.

Jude es un obrero en los astilleros de Liverpool, que se embarca hacia Estados Unidos para conocer al padre que ignora su existencia. En el camino encuentra a un grupo de universitarios liderados por Max, el gran dolor de cabeza de unos padres adinerados que no pueden entender su desinterés por los negocios y por la vida estable y previsible. Allí también está Lucy, la hermana de Max, que poco a poco irá desembarcando en la realidad, sobre todo después que la guerra en Vietnam terminó con la vida de su primer novio.

Ninguno de los tres será el mismo cuando se trasladen a Nueva York. Músicos y pintores estimulan el imaginario, mientras las calles se pueblan con los activistas negros y los pacifistas multiplican sus acciones para que las tropas estadounidenses salgan de Vietnam. En eso, la historia no se repite sino que permanece empantanada.

Hay que reconocerle a la directora, que antes había hecho una Frida sin mucho vuelo, la capacidad para hacer que esa historia sea creíble, más allá de los significantes nombres porque Jude es el de Hey Jude y Lucy es la muchacha de aquella travesía alucinada que Lennon edificó en Lucy in the Sky with Diamonds (no por casualidad, su sigla es LSD). Además A través del universo es un musical cuyo punto inicial no es el habitual de una historia a la que se agregan canciones, sino que el proceso creativo está invertido: primero están las canciones y luego el argumento.

Se cuenta que cuando empezaron a pensar en la película más de doscientos temas de los Beatles estuvieron en danza, hasta que la cifra se redujo a los treinta que se escuchan. "El concepto era que las letras de las músicas contaran la historia. Son el libreto, la melodía, son al emoción de los personajes", comenta Julie Taymor.

Y como parte de la historia es la reinterpretación de las canciones, que en algunos casos claramente se cargan de otras perspectivas, era necesario encontrar a intérpretes que aparte de actuar supieran también cantar.

Inevitablemente a actores de cierto nombre (el caso de Eva Rachel Wood que interpreta a Lucy) se sumaron otros de trayectorias nacionales, como es el caso de los británicos Jim Sturgess (encargado de Jude con un indesmentible toque a lo McCartney) y Joe Anderson (Max). El coro de actores-cantores incluyó otras búsquedas: el personaje de Sadie es un recuerdo-homenaje a Janis Joplin que la voz de Dana Fuchs refuerza, y Jo Jo no es otro que Jimmy Hendrix, interpretado por el músico neoyorquino Martin Luther McCoy.

"Realmente daba miedo el tener el legado de la música de los Beatles sobre los hombros, ya que es el Santo Grial", recuerda Taymor. "Es tan importante para tanta gente, y los originales fueron perfectos. Sabíamos desde el principio que no queríamos competir con las versiones de los Beatles".

La directora confió la dirección musical una vez más en Elliot Goldenthal, con quien viene trabajando desde hace veinte años. El compositor comentó: "Todo el mundo conoce muy bien la música de los Beatles, es casi como un fantasma dentro del cuarto. Todas las pequeñas perlitas que ellos interpretaban, los complementos específicos de guitarra, los complementos de la batería, todo el mundo los llena cuando escuchan una de las canciones. Las canciones ya fueron hechas de modo perfecto por los Beatles, son interpretaciones definitivas. Así que el desafío estuvo en tratar de encontrar un modo honesto de llegar al corazón de estas canciones y tratar de encontrar otras maneras de complementar las bellas palabras y la música". Parte de los recursos empleados en la misión fueron equipos de grabación hechos antes de 1970 con los que se encaró un trabajo que en buena parte se hizo en vivo, con los actores cantando sobre bases pre grabadas.

La dimensión del reto hizo que la propia directora temblara a la hora de encontrar el visto bueno de un Beatle. Los nervios la consumieron cuando se sentó en el cine al lado de Paul McCartney para ver la película, aunque dos horas después la invadió la tranquilidad que transmitían las palabras del músico que dijo haber disfrutado mucho de lo que vio.

TIEMPOS. Pero el resultado no dependía exclusivamente de una actitud de fidelidad, porque no se trataba de terminar haciendo una pieza para un museo de cera, sino de encontrar en semejante base musical una forma de aproximarse a una década de una riqueza impresionante y poder traerla al tiempo presente. Para Taymor las experiencias personales de sus protagonistas tenían que encontrar una correspondencia con su tiempo. No es un dato menor el enfrentamiento que Jude, un inmigrante ilegal, encara cuando descubre que la organización en la que milita Lucy es la responsable de atentados que poco tienen que ver con el espíritu pacifista sobre el cual estaba asentado el enfrentamiento a la política belicista del gobierno de entonces. Jude entra al local de Reformas Democráticas Estudiantiles cantando Revolution con una inusitada fuerza, hasta terminar golpeado y expulsado por los compañeros de Lucy. Esa secuencia además tiene una de las correspondencias escenográficas más bellas, cuando Jude vuelve a su casa y compone un cuadro donde las frutillas desangradas son un comentario sobre las víctimas de la violencia exacerbada.

"La gente realmente se jugaba por las cosas", sostiene la directora, que en aquellos años iniciaba su adolescencia. "Como dice Lucy, `me acostaría frente a un tanque si eso lograse traer a mi hermano de vuelta de la guerra`. Y por supuesto Jude responde, `pero eso no lo logrará` y ella se pone triste y dice, `¿significa eso que piensas que no lo debería intentar?` Me emociona el hecho de que en esa época la gente lo intentaba".

La proyección temporal que está en la película no tiene nada de nostálgica. En medio del imaginario hippie, del flower-power y de la psicodelia, hay referencias muy claras hacia un presente donde los ilegales como Jude y las guerras como la de Vietnam se han transformado en los ejes sobre los cuales gira la humanidad entera.

Las palabras de Taymor son esclarecedoras: "quiero que los jóvenes vean la pasión en esta película, que vean con cuanto fervor estos personajes se introducían a los movimientos sociales así como a la auto exploración, deseo que hable `a través del universo` y a través de las culturas…, que cualquier persona pueda identificarse con las situaciones y hechos que ocurren en esta película".

Si esa es parte de la búsqueda de A través del universo, el resultado no podía ser más alentador. Los Beatles son la mejor cortina musical que podía encontrar para acercar un tiempo que, rápidamente aprendió que la inocencia tiene poco espacio para moverse en una realidad despiadada donde el hipercriticismo de los irónicos puede hacer el mismo daño que las bombas en una guerra. El "paz y amor" fue un rayo que duró un segundo al que la eternidad de la hipocresía no pudo oscurecer del todo.

Bono, Hayek y Cocker

Bono, Salma Hayek y Joe Cocker quisieron estar presentes en la película aunque sus personajes fueran breves. El cantante de U2 abandonó dos días la gira de su grupo para interpretar al Dr. Robert, el conductor de un ómnibus psicodélico, inspirado en el Neal Cassady que antes fue referencia de Jack Kerouac en En el camino. Hayek interpreta a cinco enfermedades que bailan a la vez y Cocker a un vagabundo y proxeneta.

Perfil de una directora de musicales

La directora Julie Taymor, con ascendentes judíos, es hija de una profesora de ciencias políticas y de un ginecólogo. Ha hecho teatro y cine, mostrando especial interés en la espiritualidad oriental y, en particular, en las danzas indonesias con bailarines enmascarados y en el teatro de títeres de la isla japonesa de Awaji. Entre sus trabajos más comentados se encuentra la adaptación cinematográfica de "Titus Andronicus", de Shakespeare, en la cual introdujo elementos modernos y exploró un lenguaje por momentos de fuerte impacto. Pero Taymor también es la responsable de una obra ubicada en el otro extremo: el musical "El rey león" que montó en Broadway siguiendo los parámetros del personaje y la historia de Disney. Pero la mayor proyección internacional la encontró con "Frida", una propuesta de Salma Hayek en la cual la directora hizo frente a las varias críticas que le arrojaron.

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