Los precios internacionales del petróleo han perdido casi un 10% desde que alcanzaran el simbólico máximo de U$S 100 por barril el 3 de enero pasado por el pesimismo sobre la economía de EE.UU.
La caída disipó la posibilidad de que Ancap deba aumentar los combustibles, al tiempo que abarata el costo que enfrenta UTE para generar electricidad debido a la falta de lluvias.
Los temores alimentados por los malos datos económicos en EE.UU., los números rojos de la banca, y los comentarios negativos del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, han sido determinantes para causar un retroceso en los precios.
Las recientes caídas del crudo se deben, según los analistas, al temor a una desaceleración del consumo por la caída del crecimiento económico mundial por la crisis hipotecaria en EE.UU. y el mantenimiento de los niveles de la producción petrolera. Bernanke aseguró la semana pasada que la economía del país ha empeorado recientemente y que los riesgos de una caída en el crecimiento son más pronunciados, aunque no prevé una recesión.
La tendencia bajista durante la semana comenzó el martes, entre expectativas de que las reservas de crudo almacenadas en EE.UU. habrían subido en la pasada semana, algo que se confirmó al día siguiente con un aumento de los inventarios de 4,3 millones de barriles.
Los precios internacionales reaccionaron a la tendencia bajista el viernes con una ligera subida tras unas pérdidas semanales en torno al 4%.
El Petróleo Intermedio de Texas, el de referencia para Ancap, cerró la sesión el viernes a U$S 90,57 el barril, después de encarecerse 44 centavos con respecto al día anterior, mientras que el Brent, referencia en Europa, acabó la semana en 89,23 dólares, 48 centavos más que el cierre anterior.
El petróleo de la OPEP, por el contrario, bajó ligeramente para cotizar a U$S 86,30.