Ganadería partidaria de regular inversiones según sus objetivos

Uso. A futuro estudian desestimular la utilización improductiva de la tierra

2008-01-14 00:00:00 300x300

RICARDO SOSA

El Ministerio de Ganadería cree que se debe ir a "una regulación" de las inversiones nacionales y extranjeras en función de un proyecto estratégico. Se plantea estudiar acciones para castigar o desestimular el uso improductivo de la tierra.

Casi a tres años de haber asumido el gobierno, el ministro en funciones de Ganadería, Ernesto Agazzi, sostuvo que se debe pasar a "una segunda" etapa donde se regule la llegada de inversiones defendiendo "cuáles son más importantes y cuáles menos" para el país sin distinción de nacionalidad.

En una entrevista con El País el funcionario se refirió a la primera etapa en la que el país debió "generar confianza y estabilidad" para atraer a los inversores. "Ahora hay un mar de inversiones y estamos pensando elementos para esta segunda etapa de regulación", porque "no hay inversiones buenas y malas" sino que el país debe definir a cuáles les dará mayor prioridad.

Agazzi relató que se empezó "a conversar" con otros funcionarios en el gobierno sobre una "política para conducir las inversiones" y que se tuvo un buen eco al planteo.

El subsecretario puso el ejemplo del sector lácteo en el que empresas extranjeras anunciaron que invertirán en la instalación de plantas para exportar. Agazzi dijo no renegar de la competencia porque "mejora la sanidad de la economía" pero llamó a poner límites ante la posibilidad que los inversores se instalen "para quitarle la materia prima" a las plantas instaladas.

"Una buena parte de la lechería nacional, sociedades, de fomento y cooperativas. Y si viene alguien a competir por esa materia prima nos descabeza una organización del trabajo y de la producción que tenemos. En ese caso es negativo", advirtió.

Por eso destacó que la brasileña Bom Gosto (que se instalará en San José) hayan asumido el "compromiso" de que "no viene a competir por el recurso leche y que van a desarrollar cuenca".

Un caso similar se dio con los nuevos dueños de Saman, los brasileños de Camil Alimentos. Para Agazzi no se debe objetar la inversión extranjera siempre que "sea coherente con las políticas públicas" de alargar las cadenas y de agregar valor y empleo.

Y el mensaje a los brasileños fue claro. "Ustedes son dueños de un ingenio pero tengan bien claro que ustedes son un eslabón de una cadena más grande. Si ustedes vienen con ese concepto son bienvenidos. Ahora si las acciones de ustedes en el mediano plazo van a destruir lo que hicimos entre los uruguayos ustedes van a ser malvenidos. Y tenemos derecho a decírselo porque somos el gobierno", fueron, palabras más, palabras menos, el mensaje que le dio el propio Agazzi a Camil.

SOCIEDADES. Luego de impulsar la llamada ley de sociedades anónimas para el agro y estar trabajando en un proyecto que restringe la compra de tierras para empresas o personas extranjeras en la zona de frontera, en el ministerio se está "pensando" cómo atacar el "uso inconveniente" de la tierra.

Agazzi relató el caso que vivió en Rivera donde había dos campos forestados. Uno era de una compañía nacional que tenía el campo "bien cuidado" y otro de un fondo de inversión extranjero sumido en el "desorden" y la "mugre" porque se limitaron a cultivar los eucaliptos y "hoy están ganando más por la revalorización de la tierra en los últimos años que por lo que plantaron", relató el funcionario. "¿Qué diferencia hay entre 20.000 hectáreas de una empresa forestal que hace bien las cosas y 20.000 hectáreas de un latifundio con eucaliptos? No tienen nada que ver. Tienen un rol en la economía del país totalmente diferente", agregó Agazzi.

Eso para las políticas públicas se ve como que existe una cosa "conveniente y otra que no lo es" y "es lo mismo para el propietario nacional que para el extranjero", aclaró.

Hoy el tema "está abierto" aunque todavía no tienen idea de las herramientas a utilizar. Agazzi defendió la adopción de una política en ese sentido porque "el recurso suelo hay que usarlo a favor del país".

"Si eso pasa en la ciudad se le pone impuesto al baldío porque tenés una cosa ahí abandonada", puso como ejemplo, aunque no aclaró si es una posibilidad que se maneja trasladar al campo.

Sancionaron a empresarios por erosión

Durante 2007 "unos cuantos empresarios" fueron sancionados por no haber cuidado "adecuadamente el suelo e inducido a erosión", reveló a El País el subsecretario Ernesto Agazzi.

Para 2008 la nueva Dirección de Desarrollo Rural tendrá como uno de sus cometidos el control de los suelos. El funcionario se quejó y lamentó no tener "más gente y más capacitada" para controlar el uso del suelo y estar en los momentos de la preparación de la tierra.

En el análisis sobre el problema Agazzi separó las aguas entre los que "por un beneficio de seis meses nos destroza los recursos" y empresas inversoras que "están tratando de mitigar" el riesgo de erosión. Es que, "a medida que se va aumentando la intensificación de la agricultura, empiezan a observarse estos problemas" porque los nuevos paquetes tecnológicos "son más esquilmantes" que los métodos anteriores.

"Cuando se araba convencionalmente no se destrozaba el pastizal. Hoy cuando termina el cultivo de soja el suelo queda sin nada", advirtió Agazzi.

El subsecretario reiteró su convicción que la agricultura podrá crecer, pero que tiene un techo más allá de las opiniones que casi no ven límites a su expansión. "No estamos llamados a ser unos potentes agricultores proveedores de granos de buena calidad al mundo porque no tenemos el tamaño ni los recursos naturales".

El mejor tratamiento para los suelos, agregó el funcionario, es que pasen "algunos años con pasturas para que acumulen fertilidad y luego dedicarla a la agricultura para otra vez comenzar el ciclo.

Aunque se podrá seguir expandiendo -en Uruguay hay 3 millones de hectáreas de aptitud agropecuaria- y le gane en rentabilidad al resto de los sectores por los altos precios, Agazzi cree que cuando empiece a ocupar suelos menos productivos "los rendimientos van a empezar a decrecer (…) Y ahí, más antes o más después, va estar el fin de su desarrollo".

Hace falta una visión común

El subsecretario admitió que todavía "falta una visión común" en el gobierno sobre las políticas para el agro y la importancia a asignarle al sector. Las distintas maneras de ver las cosas "no son ningún drama" pero tiene "la responsabilidad de darle gobernabilidad" a esa disparidad de una fuerza política heterogénea.

"Las políticas públicas no consideran que haya sectores llamados a tener éxito y otros llamados a desaparecer como se definía antes".

"El desarrollo agrícola es muy bueno pero tiene las limitantes del capitalismo puro y duro", dijo Agazzi, para quien el buen contexto debe permitir instalarse a los productores, especialmente los familiares, y "no sólo los empresarios".

Si el gobierno no hubiera aplicado las políticas que impulsó desde el inicio "hoy los peones ganarían menos y muchos productores familiares no hubieran aguantado".

Agazzi dijo que el primer programa de gobierno del Frente Amplio se hizo con las consecuencias de la crisis golpeando fuerte por lo que "es un glosario de aspiraciones". "Eso no es una estrategia sino la respuesta a una coyuntura". Dijo que el plan estratégico recién se va a discutir en el próximo congreso de la fuerza política.

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