LUCÍA BALDOMIR
La cajera le dijo que debía pagar $ 48,70 y si bien ella pagó con un billete de $ 50 recibió $ 1 de cambio. Diferencias como esta hacen millones en ganancias para comercios, según las asociaciones de consumidores que reclaman una regulación.
En Uruguay la única disposición que existe en la materia, según el Área de Defensa del Consumidor, es "añeja" y elaborada por el Banco Central.
La misma establece cómo se debe hacer el redondeo ya sea para arriba o para abajo cuando haya una falta de circulante. Pero no existe normativa que prohiba la fijación de precios fraccionados en cifras, que posteriormente no se pueda dar cambio como ocurre actualmente.
"Lo hemos tratado con el Ministerio de Economía pero no hubo respuesta. No hay legislación. Está la ley de relaciones de consumo pero sobre este tema no hay nada", dijo a El País Yandira Vega, presidenta de Consumidores y Usuarios Asociados del Uruguay (CUA) que considera el caso "una vergüenza", porque "son millones que le roban a la gente y que no van a la Impositiva".
Vega dijo que CUA pidió que se legisle al respecto estableciendo la obligación de establecer precios de forma que existan monedas para dar cambio.
En el caso mencionado antes, el comercio ganó los $ 0,30 que perdió el consumidor, cuando bien podría haberle dado un cambio de $ 0,50 y perder él $ 0,20. Si bien en una transacción la suma resulta insignificante si se multiplica por cientos de operaciones diarias, la cifra se torna significativa.
En Argentina, desde diciembre de 2004 rige una ley (la 25.945) de "redondeo" que obliga a los comercios a pagar las diferencias menores a cinco centavos a favor de los clientes pese a que varios comercios también hacen la vista gorda.
Esto significa que en una compra de $ 12,27 se debe cobrar $ 12,25 en caso de que el local no disponga de monedas de un centavo. Según un informe de la ONG argentina Prevención y Defensa del Consumidor, la no aplicación de esta norma hace perder a los consumidores unos 1.450 millones de pesos argentinos al año.
En Uruguay la eliminación de las pequeñas monedas de $ 0,10 y $ 0,20 generó un cambio al momento de dar un vuelto o establecer un monto a pagar. En atención telefónica al consumidor del Área de Defensa del Consumidor dijeron a El País que se trata de un caso "que se repite (...) Ya hemos tenido varias situaciones de este tipo y en algunas en que los comercios redondeaban producto por producto logramos que se redondeara sobre el total de la compra", dijeron.
Para los asesores del Área de Defensa del Consumidor muchos comercios aplican la "viveza criolla" y ofrecen precios fraccionados para atraer a consumidores a los cuales luego no les pueden dar el cambio.
Pero el redondeo no sólo se da en los comercios. También en los recibos de sueldo, las tarifas de UTE, OSE y Antel y otros precios fijados por el Poder Ejecutivo.
Según el último registro de precios y tarifas fijados por el Poder Ejecutivo con vigencia al 30 de noviembre pasado, la leche al público tiene un precio de $ 12,30 el litro. Asimismo, la bajada de bandera con 250 metros de recorrido de los taxis en todo el país excepto los departamentos de Maldonado, Canelones, Colonia, San José y el Aeropuerto Internacional de Carrasco, se cobra $ 20,26 y la ficha cada 100 metros de recorrido subsiguiente $ 1,18.
La nafta Premium cuesta $ 31,60 el litro, la Especial $ 29,60 y la Súper $ 30,40. El gasoil sale $ 29,30. Esto hace que para pagar una cifra en la que la estación pueda devolver el importe exacto el automovilista debe consumir cinco litros de Premium, cinco de Especial, cinco de Súper o cinco de gasoil.
La lista de precios fijados por el Ejecutivo que están fraccionados con cifras que no existe circulante para devolver un cambio exacto continúa y abarca la luz, el agua, el teléfono, el transporte y el gas.