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Vivir y sufrir la "Cárcel del Pueblo"
Final de un calvario. Liberadas pasaron el día junto a sus familiares en Caracas | Algunos secuestrados llevan un año encadenados | Se prepara el encuentro entre Clara Rojas y su hijo

CARACAS | AP, AFP y ANSA

El primer día en libertad de Clara Rojas y Consuelo González, ex rehenes de las FARC, transcurrió en la intimidad de un hotel cinco estrellas de Caracas, junto con sus familiares. Comienzan a saberse más detalles de su odisea.

La ex congresista González, que pasó seis años y cuatro meses en cautiverio, período en el cual enviudó y se convirtió en abuela, relató a la colombiana Radio Caracol la crueldad existente en las "cárceles del pueblo", donde las FARC mantienen presos a decenas de rehenes.

"En esas cárceles no es posible ni pensar, ni salirse de un pequeño espacio (...) Hacía gimnasia diaria, caminaba para conservar un estado físico por lo menos normal, pensando en la salud y la resistencia, para cuando se presentaran las marchas a las que éramos sometidos con frecuencia de meses, o de horas largas, o de días..."

González se enteró a través de la radio del embarazo de su hija Patricia, y luego también del nacimiento de su nieta María Juliana; pero también de la muerte de su esposo, Jairo Perdomo, que trajo como consecuencia que su hija menor, María Fernanda, se fuera del país.

La comida en cautiverio era casi siempre la misma: arroz con guisantes, frijoles o lentejas. "Cuando había posibilidades de caza, ahí comíamos carne". Dormían en hamacas o sobre colchones plásticos.

Los rehenes que la pasaban peor eran los militares y policías: todo el día estaban encadenados al cuello. El otro extremo de la cadena, o estaba sujeto a un palo, o lo cargaban en las frecuentes marchas; también se bañaban encadenados. "Algunos de ellos hace años que viven así", expresó. En medio de la selva, los riesgos sanitarios se multiplican. "Allá no hay posibilidad de una atención médica, de que en la presentación de alguna enfermedad complicada no hay nada que hacer..."

La ex congresista sufrió paludismo y leshmaniasis; esta última es una enfermedad provocada por un insecto, cuyas lesiones se parecen a las provocadas por la lepra. "En estos dos casos ellos ya están preparados con la droga indicada, pero no hay oportunidades de un tratamiento diferente".

Según González, "todos (los rehenes) están muy complicados en su salud. Todos tienen síntomas diferentes y ninguno sabe qué le pasa porque no hay posibilidades de un examen de laboratorio o de una consulta médica". Lo único que hay es un guerrillero, "el enfermero", que lleva el medicamento siempre y cuando no sea más complicado que diarreas, dolor de estómago o de cabeza. Fue un guerrillero quien le practicó a Clara Rojas la cesárea tras la que nació Emmanuel, en 2004.

La muerte siempre está rondando. "Hay situaciones de altísimo riesgo. Sentimos prácticamente las bombas a escasos metros de donde nosotros estábamos". Además, sabían que en caso de un intento gubernamental de rescate, los guerrilleros tenían la orden de asesinarlos. Es por eso que González sostiene que es el intercambio humanitario la única chance para los rehenes.

Consuelo y Clara fueron separadas de su grupo de rehenes el 20 de diciembre, cuando abandonaron el campamento. Al día siguiente comenzaron su marcha hacia la libertad.

fuga. Rojas, ex compañera de fórmula de Ingrid Betancourt, secuestradas ambas en febrero de 2002, contó ayer que quisieron huir juntas de su cautiverio pocos meses después, pero el intento no prosperó.

Como castigo, los guerrilleros las encadenaron por 15 días, aunque ninguna de ellas permanecía generalmente amarrada. Rojas recordó que la fuga frustrada "provocó un distanciamiento temporal entre ambas". Hace tres años que no tiene noticias de Betancourt.

Los pensamientos de Rojas están depositados en Emmanuel, su hijo, fruto de una relación consentida con un guerrillero conocido como "Rigo". El pequeño se encuentra en un orfanato estatal de Colombia desde 2005. Las autoridades estiman que en dos semanas ya podría estar junto a su madre.

Expertos en psicología infantil ya están trabajando ahí a fin de no hacer traumático el cambio de nombre de Juan David a Emmanuel.

También lo preparan para el regreso con su madre. Rojas dijo ayer que, durante su cautiverio, las FARC le preguntaron si estaría dispuesta a aceptar que se llevaran al bebé para que le prestaran servicio médico. Le dijeron que se lo devolvían en 15 días. Esto fue en enero de 2005. Todavía no lo volvió a ver.

"Simplemente ellos deciden llevarse al niño y nunca me comentan nada". No tuvo más contacto con "Rigo", el padre. Hoy asegura que está viva gracias a Emmanuel y cuenta las horas para volverlo a ver.

Y el destino de este niño era reencontrarse con su madre. Si su identificación (confirmada plenamente el jueves) se hubiera demorado más, tal vez se hubiera ido con otra familia: en el orfanato ya lo habían incluido en la lista para adopción.



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