SEBASTIÁN CABRERA
Un informe solicitado por el Tribunal de Ética Médica de FEMI a un experto internacional en medicina paliativa concluye que fue incorrecto el tratamiento dado por el médico Diego Magga a cuatro pacientes fallecidos en el hospital de Libertad.
En julio de 2006 el Tribunal de Ética de FEMI falló en contra de Magga por haber dado dosis de morfina a pacientes no terminales y lo expulsó de la federación. Medio año después, en febrero, la Justicia declaró inocente a Magga y lo absolvió de los cargos presentados en su contra por el Ministerio de Salud Pública.
Más tarde, el tribunal de ética decidió realizar una consulta internacional, teniendo en cuenta las opiniones divididas en la interna de la Federación Médica del Interior (FEMI) sobre el fallo del Tribunal de Ética. A eso se sumaba la preocupación por la imagen del gremio luego del fallo judicial.
Así, a mediados de 2007 el tribunal solicitó apoyo a la Oficina Panamericana de la Salud (OPS) y le pidió el nombre de un experto en ética y en el manejo de enfermos terminales. La OPS recomendó al médico argentino Roberto Wenk, presidente de la Sociedad Internacional de Medicina Paliativa.
Wenk realizó un análisis clínico a partir de los cuatro casos, donde detalla las drogas y las dosis que deben usarse en pacientes terminales. El experto llegó a la conclusión de que en ninguno de los cuatro casos estaba "indicado" el tratamiento paliativo que dio Magga a sus pacientes, dijeron a El País fuentes de FEMI. Es decir, que el tratamiento con morfina que realizó Magga no correspondía en estos casos.
Consultado por El País, el doctor Guido Berro -grado 5, especialista en medicina legal- explicó que el informe de Wenk coincide con el que él mismo realizó en 2006 y sobre el cual se basó el Tribunal de Ética de la federación médica. Berro estaba al tanto ayer del análisis del médico argentino.
Desde hace cerca de un mes está en poder de la comisión un preinforme de Wenk sobre los cuatro casos y se estima que en los próximos días el médico argentino remitirá el informe final, aunque no variará el fondo de la cuestión, dijeron las fuentes médicas. El informe será difundido públicamente y colgado en la página web de FEMI.
CAMINOS. Desde FEMI se afirma que es independiente la resolución judicial de la resolución del Tribunal de Ética, que falló en 2006. "Son carriles diferentes. Una cosa es la ética médica y otra la Justicia", dijo una fuente de la federación. "Pero la gente opinaba que la federación, y en particular el tribunal de ética, había quedado mal parados después del fallo judicial", explicó la fuente. Entonces, se encargó el estudio al experto argentino, y se dejó por fuera a propósito a especialistas locales, considerados "contaminados" por el conocido caso.
A mediados del año pasado los cinco miembros del tribunal viajaron a Buenos Aires para exponerle el caso a Wenk. Se le envió el expediente, de 700 páginas, para que opinara "con respecto a si la federación había estado bien o no", se indicó.
El presidente del tribunal, Oscar Cluzet, dijo a El País que Wenk "no revisa el fallo ético de FEMI (que es definitivo), sino que está revisando la procedencia o no de la indicación que hizo el colega" con respecto a las normas de la medicina paliativa, la especialidad médica que centra su atención en los enfermos terminales. Wenk analizó los cuatro casos desde la óptica de la medicina paliativa: si se justificó aplicar las medidas y si la dosis y la metodología empleada en San José fueron correctas. Cluzet no quiso hablar de las conclusiones del médico argentino y no confirmó ni desmintió la información proporcionada a El País por otras fuentes.
FUTURO. "Nos pareció importante producir un documento que analizara con objetividad el problema y que determinara qué es valido en la medicina paliativa. Había confusión conceptual sobre los términos eutanasia, muerte digna y cuidados paliativos, como consecuencia de la difusión mediática del caso", alertó Cluzet.
Y admitió que muchos médicos aplican la medicina paliativa "en forma correcta" y que ahora les da miedo usar los procedimientos ante la posibilidad de ser acusados de eutanasia: "La mayoría nos vamos a morir bajo correctas medidas de medicina paliativa", señaló.
El médico se fue a vivir a Chile
El 22 de febrero de 2007 el médico Diego Magga fue absuelto por el Juzgado Penal de San José de los cargos presentados en su contra. Magga dijo a la salida del juzgado que quisieron hacerlo "desaparecer profesionalmente".
La resolución de la jueza Adriana de los Santos dice que no existieron "elementos de convicción suficientes que permitan atribuir responsabilidades en el ámbito penal" a Magga. El dictamen del fiscal Ariel Cancela establece que los hechos investigados "no son delictivos". En la resolución judicial tuvieron un papel protagónico dos informes, uno de la Facultad de Medicina y otro del Instituto Técnico Forense.
La abogada de Magga, Hebe Martínez Burlé, anunció el año pasado el inicio de acciones legales contra la directora del hospital de Libertad Martha Zerbino, la FEMI y el periódico local La Semana. Eso fue anunciado algunos meses después de que se conoció el fallo judicial. Sin embargo, las acciones legales todavía no fueron presentadas ante la Justicia por temas "personales" de las abogadas (Magga tiene además una defensora en San José) y recién se concretará en 2008, dijo Burlé a El País.
Magga se radicó en Chile hace ya medio año, después de que se difundiera una investigación administrativa que le inició la Facultad de Medicina ante una denuncia del Hospital Maciel acerca de que el médico accedía a sitios de internet pornográficos desde ese centro, donde trabajaba en la cátedra de Neumología.