BOGOTÁ AFP, EFE Y EL TIEMPO/GDA
Las FARC no tenían en su poder al niño que estaba entre los rehenes que pensaban entregar. No lo tuvieron al anunciar la liberación ni cuando ésta fue cancelada. Así lo admitieron en un comunicado. Un futuro canje humanitario parece más lejano.
En un comunicado difundido a última hora del viernes (madrugada uruguaya de ayer) las FARC reconocieron que Juan David, un niño internado en un orfanato colombiano, era Emmanuel, el pequeño que habían prometido liberar.
"La opinión pública nacional e internacional entiende muy bien que Emmanuel no podía estar en medio de las operaciones bélicas del Plan Patriota, de los bombardeos y los combates, la movilidad permanente y las contingencias de la selva", intenta justificar el escrito, divulgado por la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP).
Horas antes, la Fiscalía colombiana había anunciado que, pruebas de ADN mediante, Juan David y Emmanuel tenían "altas probabilidades" de ser la misma persona: un niño que, en julio de 2005, había sido llevado a un hospital con lesiones varias por alguien que dijo ser su tío abuelo, José Crisanto Gómez. Según las FARC, el pequeño "había sido puesto al cuidado de personas honradas mientras se firmaba el acuerdo humanitario".
Y agrega que el gobierno "ha resuelto secuestrar en Bogotá al niño Emmanuel con el infeliz propósito de sabotear su entrega, la de su madre Clara Rojas y Consuelo González, al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez".
Como respuesta, el comisionado de paz de Colombia, Luis Carlos Restrepo, calificó ayer a las FARC de "bufones y la-drones" porque "reconocen su mentira, pero para ellos ahora el secuestrador es el gobierno".
Los hechos de las últimas horas, según coincidieron varios analistas, le restaron una enorme porción de credibilidad a las FARC. Y con ello, las negociaciones por un canje de rehenes por rebeldes presos, el famoso acuerdo humanitario, se vieron seriamente afectadas.
engaño. Mucha agua corrió bajo el puente del 18 de diciembre hasta hoy. Aquel día, las FARC anunciaron la liberación unilateral de tres de sus 45 rehenes canjeables: la ex candidata a la vicepresidencia Rojas, la ex congresista González, y a Emmanuel, un niño de tres años y medio. Era un "desagravio" al presidente Chávez, a quien su par colombiano Álvaro Uribe había retirado, en noviembre, su rol como mediador entre la guerrilla y Bogotá por un canje humanitario.
Emmanuel era la historia más humana y trágica de las FARC. Es el hijo de Rojas, nacido durante su secuestro, fruto de una relación consentida entre la ex compañera de fórmula de Ingrid Bentacourt (también secuestrada) y uno de los guerrilleros. En honor a él, la operación de rescate programada para fines de diciembre -con un gran despliegue que incluyó la llegada de garantes internacionales y familiares de los que iban a ser liberados a Venezuela y Colombia- se llamó, justamente, Emmanuel.
Y no se realizó. El último día del año pasado, las FARC aseguraron que la liberación era imposible por "operaciones militares colombianas" en la zona prevista. Esa misma jornada, Uribe lanzó la hipótesis de que un niño que estaba bajo custodia del estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), identificado como "Juan David", podía ser Emmanuel.
Como respuesta a eso último, las FARC acusaron a Uribe de "desaparecer" al niño y se preguntó "a quién se le puede ocurrir que las FARC, que desconocen todas las instituciones del Estado, van a confiar al ICBF a un pequeño al que entienden como propio". La respuesta llegó días después.
Si bien hay un rehén menos en poder de las FARC y éstas sostienen que el proceso de liberación de Rojas y González "seguirá su curso" -lo que también reclama Colombia-, hay pocas voces optimistas. Los observadores sostienen que la pérdida de credibilidad de las FARC arrastra tras de sí -por ser, cuando menos, "crédulos"- a Chávez y a los miembros de la comisión internacional que ofició como "garante" del frustrado intercambio, la "operación Emmanuel".