BOGOTÁ AGENCIAS Y EL TIEMPO/GDA
Con apenas tres años y poco de vida, la historia de Emmanuel ya es digna de una novela. Es "altamente probable" que el niño de las FARC, como se lo conoce, sea Juan David Gómez, el pequeño ingresado en 2005 a una institución colombiana.
Así lo demuestran las pruebas de ADN a partir de muestras de su abuela materna y su tío, Ivan Rojas. Hay "concordancias", "rasgos comunes" que indican que sea el hijo de Clara Rojas, la ex candidata a la vicepresidenta de Colombia, secuestrada junto a Ingrid Betancourt en 2002. "Científicamente se observó que el ADN de Juan David Gómez tiene una compatibilidad absoluta con el de la familia de Clara González (la madre de Clara Rojas)", dijo Mario Iguarán, fiscal general de la nación. Estas pruebas preliminares establecen en un 80% la probabilidad de que sea Emmanuel.
"Los estudios continúan" porque "no se tienen los marcadores comunes de ADN" ya que "no contamos con las muestras del padre o la madre", agregó. La madre sigue secuestrada, como hace casi seis años, en la selva colombiana; el padre es un guerrillero.
El presidente Álvaro Uribe hizo pública la existencia de Juan David, el supuesto Emmanuel, el mismo día que las FARC suspendieron por tiempo indefinido la entrega de tres rehenes -Emmanuel, su madre Clara Rojas y la ex congresista Consuelo González- al presidente venezolano Hugo Chávez, contrariamente a lo anunciado. Fue el 31 de diciembre.
Odisea. Este niño nació el 10 de julio de 2004, según la información que brindó José Crisanto Gómez, un obrero que lo llevó al hospital de Guaviare el 15 de julio de 2005. Dijo ser su tío abuelo. El pequeño presentaba "desnutrición, paludismo, diarrea aguda, leishmaniasis y fractura de húmero".
Tras constatar la situación de abandono que sufría el menor, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) se hizo cargo de él y lo remitió a un hogar en Bogotá, el 27 de julio de 2005. En octubre fue intervenido quirúrgicamente en el brazo izquierdo, fracturado en el momento del parto.
Meses después la inteligencia militar interceptó en el centro del país un mensaje por radio de las FARC, que daba a entender que el pequeño Emmanuel no estaba en manos de los guerrilleros. Allí empezaron las pesquisas de los servicios de Inteligencia que llevaron a centrar la atención en Juan David, que para entonces ya estaba en un "hogar sustituto".
El círculo de la sospecha comenzó a cerrarse el pasado 28 de diciembre, cuando Gómez volvió a presentarse en el departamento de Guaviare reclamando con urgencia al pequeño, y asegurando ahora ser su padre. Finalmente, el hombre confesó que mintió en 2005 y reconoció que las FARC se lo habían entregado. Y de inmediato pidió protección para él y su familia.
Ese mismo día, un hombre llamó al Ejército y aseguró al oficial de turno que un niño, proveniente de San José del Guaviare, iba a ser sacado con papeles falsos del hogar de paso del ICBF, ubicado en la Calle 10 sur con 32, barrio Santa Isabel de Bogotá. Expertos de la Fiscalía, que atendieron el caso, comprobaron que un pequeño de esa región estaba en el lugar y que ese día se registraron movimientos sospechosos. Entonces las autoridades afianzaron la hipótesis de que el menor era en realidad el hijo de Clara Rojas, apoyados además en la demora de la guerrilla para entregar a los rehenes después de varios días de lanzado el operativo bautizado "Emmanuel", justamente en su honor.
Segunda parte. De confirmarse el resultado de las pruebas de ADN (habrá un segundo análisis en España, en breve), Emmanuel habría dejado la selva hace dos años y Uribe tendría razón: las FARC mintieron y no entregaron a los rehenes como habían anunciado porque no tenían consigo al niño. Y lo que es peor, quedarían muy mal parados el presidente venezolano Hugo Chávez y la comunidad internacional que apoyó su gestión ante la guerrilla por la anunciada liberación.
Ayer, una vez conocidas las pruebas, Bogotá reclamó que las FARC cumplan con la otra parte de su compromiso: liberar a las dos mujeres que aún quedarían en la selva.
La jugada de Uribe le habría salido bien
El presidente Álvaro Uribe logró reposicionar políticamente al gobierno colombiano ante las FARC, una vez conocidos los resultados preliminares de las pruebas de ADN. Su hipótesis, muy riesgosa, aparentemente se confirmó y su credibilidad puede verse en aumento. El presidente se coloca al frente de este proceso humanitario, y deberá ser él quien procure el apoyo internacional de aquí en más para recuperar a los rehenes.
Imagen de las FARC dañadas en el exterior
El resultado de las pruebas de ADN hizo que las FARC, lideradas por Manuel Marulanda (foto), perdieran credibilidad en la opinión pública sobre su "gesto humanitario". También es un duro golpe en su lucha dialéctica con Álvaro Uribe, adicional a los que ya ha recibido. Para recordar: el asesinato de 11 diputados o la muerte del ex gobernador de Antioquia. Las FARC quedan con una deuda política mucho mayor de la que ya tienen en materia humanitaria.
Chávez habría sido engañado en su buena fe
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, habría resultado engañado por la guerrilla -que ofreció la libertad de esos rehenes como un "desagravio" hacia él- si se confirma al identidad del niño. El canciller venezolano, Nicolás Maduro, expresó ayer "dudas" sobre el estudio de ADN que hicieron las autoridades colombianas. Comentó que el gobierno de Álvaro Uribe se negó a que científicos y especialistas venezolanos hicieran esas mismas pruebas.