ELOÍSA CAPURRO
| EL PAÍS DIGITAL
Casi 30.000 personas por día visitan el sitio en inglés de Wikipedia, la primera enciclopedia libre de la web. Y eso sin contar las visitas que reciben los mismos sitios pero en otras de las 250 lenguas que contiene la web. En total son casi 40 millones de usuarios registrados. Así cada vez pierde más peso aquel viejo argumento de que en Internet sólo existen contenidos basura. Para los pocos que quedaban, está Curriki.
Con 100.000 usuarios registrados y más de 10.000 lecciones de ciencia, matemática, lenguajes, arte y tecnología, Curriki se lanza a ser la Wikipedia de la educación básica. En 2004 fue fundada por Sun Microsystems y hoy es encabezada por Barbara Kurshan, una profesora con extensa trayectoria en la inserción de la tecnología en las aulas. Nació como un proyecto pensado para Estados Unidos, pero hoy tiene miembros en Latinoamérica y en Europa. La lección de Wikipedia había sido aprendida.
"Nuestro objetivo es brindar materiales instructivos de calidad y gratuitos a través de una fuente libre que sea desarrollada y distribuida por la comunidad", dijo a EL PAÍS digital Kurshan. Es que, al igual que la exitosa enciclopedia web, Curriki también prevé la posibilidad de que sus usuarios ingresen, editen y trabajen los contenidos del portal. La clave es una plataforma de software abierto que permite que cada usuario sea partícipe de la experiencia de desarrollar la web. Además el usuario puede decir lo que pensó del material a través de un feedback que se establece en la comunidad.
"Queremos eliminar la brecha educacional", agrega Kurshan. La educación universal fue el segundo punto de los Objetivos del Milenio que la ONU redactó como metas a alcanzar para 2015. Mientras en América Latina y el Caribe se destina el 4% del PBI a la educación, América del Norte llega al 5,6%. Estados Unidos es uno de los países que más invierten en este rubro (un cuarto del presupuesto mundial) a pesar de que sólo concentra el 4% de población mundial entre los 5 y 25 años. Pero casi el 40% de los estudiantes estadounidenses que abandonan el sistema educativo pertenecen a los estratos socioeconómicos más bajos.
Para Curriki la meta es reducir los costos de los libros de texto, fotocopias y otros materiales educativos de los alumnos desde primaria hasta secundaria. Sólo en Estados Unidos se calcula que se gastan casi 5 billones de dólares al año en libros de texto. Para acallar a los detractores de estos sistemas, todos los contenidos son controlados por profesores y se vigila que las lecciones cumplan con los estándares del sistema educativo estadounidense. También los padres y educadores pueden rankear los artículos, con una escala de valores que va desde el 1 (básico) hasta el 4 (premium).
Construido como una organización sin fines de lucro, Curriki se mantiene gracias a las donaciones de la comunidad y a subvenciones. Sólo para 2008 vaticinan conseguir U$S 10 millones de fondos bases para sostener los proyectos que se realicen en 2009. La búsqueda de sponsors también es otra de las vías que la comunidad está evaluando para recaudar dinero.
Además de sus contenidos virtuales, la comunidad emprende acciones concretas en Latinoamérica donde están radicados casi 170 usuarios. En México participan del proyecto "una computadora por niño" y en Brasil (donde hay 50 usuarios registrados) trabajan con un grupo que vende y desarrolla contenidos para la educación primaria y tienen voluntarios trabajando en el país. En Uruguay aún no hay acciones concretas. Pero Kurshan no lo descarta, como tampoco rechaza la posibilidad de traducir el portal al español. "Estamos interesados en todos los países de Latinoamérica", dice.