De Belén a Roma hubo llamados a la paz durante la celebración de Navidad, pero también preocupación ante las consecuencias de la explotación imprudente de los recursos terrestres.
Además del Urbi et Orbi del Papa Benedicto XVI, también el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, pronunció un sermón con ocasión de Navidad, previniendo a sus fieles que "la avidez" humana amenaza el fragil equilibrio de la Tierra.
Ayer por la noche, el patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, hizo un llamamiento a la paz en Oriente Medio en su sermón de la misa del gallo ante sus fieles en Belén.
Durante el día, cientos de cristianos de Gaza se apresuraban en el puesto fronterizo de Erez, entre la franja de Gaza e Israel, después de haber obtenido autorización del ejército israelí, para ir a Cisjordania para las fiestas de Navidad.
La mayoría se dirigían a Belén, el lugar de nacimiento de Cristo, mientras que otros iban a la Cisjordania ocupada, especialmente a Jerusalén este, anexionado por Israel.
En Filipinas, principal país con mayoría católica en Asia (más del 85% de la población), el cardenal Gaudencio Rosales instó el gobierno a combatir la pobreza, mientras que la guerrilla comunista y el ejército disfrutan de una tregua durante las fiestas.
En la Cachemira india, musulmanes y cristianos participaron en un servicio ecuménico y llamaron a una vuelta a la paz en el territorio himalayo, golpeado por la violencia desde hace unos 19 años, debido a una insurrección separatista islamista, que ha causado, de manera oficial, 42.000 muertos.
En el Bangladesh vecino, los cristianos dirigieron sus plegarias a las víctimas del ciclón que durante el mes pasado causó cerca de 3.300 muertos.
En China también hubo Navidad, ya que a pesar de la prohibición de la celebración de actos religiosos en las iglesias oficiales, se estima que varios millones de cristianos continuan frecuentando iglesias clandestinas dependientes del Vaticano, lo que Pekín no reconoce.
En Irak, en la pequeña iglesia de la Virgen María, en pleno corazón de Bagdad, unos cuantos fieles vencieron al miedo para celebrar la Navidad, aunque esta fiesta haya perdido la magia en una ciudad desvastada por la violencia.
Por razones de seguridad, la misa del gallo no es más que un recuerdo para los cristianos desde la invasión estadounidense de marzo de 2003, aunque se celebró una misa al anochecer del 24, y otra a la mañana siguiente.
En base a AFP