Los supermercadistas sostienen que su negocio puede ser complementario del de los comercios de cercanía; estos, en tanto, se profesionalizan para competir.
Ya no se escuchan las crispadas voces que levantaron durante la última década pequeños y medianos comerciantes barriales frente a la apertura de grandes supermercados que, a su juicio, amenazaban su supervivencia. Aunque siguen mirando a los gigantes con recelo, aceptan que su presencia también supone oportunidades de negocio. Por su parte, las grandes superficies procuran rebatir con números la serie de "mitos" sobre su impacto negativo al mercado doméstico.
Mañana en El Empresario .