LA PAZ EFE Y AFP
"Es la hora del diálogo", dice el presidente Evo Morales, en un intento para evitar la división del país. Es la primera señal de acercamiento que lanza a las cuatro regiones rebeldes que rechazan la nueva Carta Magna y piden autonomía.
Morales instó ayer a "trabajar juntos" dentro del nuevo proyecto constitucional que, dice, debe ser complementado con "muchas más leyes" en distintos ámbitos; entre ellas citó los estatutos autonómicos presentados el sábado en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, y reiteró que, para ser legales, deben tratarse y regularse en el marco de la futura Carta Magna.
"Empecemos el diálogo en base a la nueva Constitución, primero hay que aprobar la ley de las autonomías y segundo hay que complementar con los estatutos autonómicos, sean departamentales, sean regionales, sean provinciales, indígenas especialmente", invocó.
Sin embargo, Morales insistió en que "la base de las transformaciones profundas es la nueva Constitución Política del Estado boliviano" que los prefectos y la oposición de derecha repudian porque consideran que no representa al conjunto del país y que estuvo dictado desde Venezuela por el presidente Hugo Chávez, aliado ideológico de Morales.
Frente a las reiteradas negativas de los prefectos de acudir a la mesa de negociaciones para pacificar el país, Morales dijo que "estamos acá esperando el diálogo".
Los gobernantes de las cuatro regiones rebeldes -"separatistas" como se dijo desde el gobierno- presentaron el sábado sus estatutos de autonomía con diferentes grados de avance. Realizaron cabildos populares que incluso contaron con música y baile, mientras el presidente recibía el borrador de la futura Carta Magna. Pretenden alejarse del control administrativo y financiero que se ejerce desde La Paz.
En Santa Cruz, la región más grande y rica del país, una explosión cuyas causas no han sido aclaradas por la policía ocasionó destrozos en la Corte de Justicia. Mientras, algunas rutas de acceso a la capital cruceña fueron bloqueadas y hubo varios heridos en el área rural en enfrentamientos entre opositores y simpatizantes de Morales. En una entrevista publicada ayer por el diario El Deber, de Santa Cruz, el gobernador de esa región, el opositor Rubén Costas, ratificó su rechazo al proyecto de nueva Constitución por considerar que es "nulo de pleno derecho" y fue aprobado "atropellando la ley".
Los cuatro departamentos autonomistas, cuyos habitantes votaron por el "sí" a ese régimen en un referendo en julio de 2006, suman dos tercios del territorio boliviano, el 42% del PIB y tienen el 85% de las reservas de hidrocarburos.
Sin aludir a los planteamientos de mediación -entre ellos de la Iglesia Católica- ofrecidos por diversas instancias, el gobernante señaló que "respeto muchísimo a algunas personalidades, algunas organizaciones, algunos embajadores que tratan de persuadir a la gente que no quiere el diálogo".
El vocero presidencial, Alex Contreras, abrió el sábado la posibilidad de una eventual mediación en el conflicto, en condición de "veedores", de los embajadores de la Unión Europea con sede en La Paz.
Morales confía que no habrá divisiones en Bolivia. La tensión se mantiene.