RICARDO REILLY SALAVERRI
No los voy a olvidar nunca. Hace como 40 años atrás eran los que interrumpían las clases y convocaban sistemáticamente a los paros de la Universidad de la República ¿laica? Y, a salir a la calle a tirarle piedras a la Policía. Y era gratuita. La pagaban con impuestos las clases humildes. Como ahora. Sin exigencia de escolaridad.
En la corta experiencia de Universo que uno tiene nadie puede planetariamente creer que el disparate de una Universidad sin exigencia de escolaridad exista y que la gobiernen un grupo de militantes ideológicos. Dinosaurios, que empalidecen a ese genio que es Steven Spielberg y sus notorias películas jurásicas.
Son lo que desde las alturas nos desgobiernan hoy. Con la paradoja de que este desgobierno nacional ha tenido la suerte de administrar un ciclo de maravillosa bonanza económica, como pocas veces se ha dado en el mundo.
No somos originales.
La afirmación, fue dicha en una reunión de gente capaz.
Y especializada. En una charla hace dos días del Instituto Manuel Oribe, que -como no tengo datos taquigráficos- obviaré de mencionar con citas personales. "Estos" -se dijo- "no son capitanes de tormentas, son administradores de bonanza". Y, agreguemos, que (se lo dijo), "lo mal que lo han hecho y lo peor que van a seguir haciéndolo, no está escrito". Un gobierno con sentido de Estado, en la actualidad, hubiese proyectado y asegurado al país a un destino de porvenir apacible, mas allá de los vaivenes futuros.
En tiempos complicados - hace como 30 años atrás- teníamos por lema una expresión célebre. "Que vayan, que salgan, que arranquen en tropel, tal el precio intangible de la ilusión intangible, por intangible más bella. Y, si retornan no de todos podrá decirse que traen ensangrentado el pie, curtido el rostro, rotas las manos de tanto pegar en la realidad; y que, también traen -suprema ventura- encendido y limpio el ideal que los invitara a partir". Escribimos la columna, desde el sagrado ideal nacionalista, encendido y limpio. Que nos invitó a partir.
Lo mejor de lo que viene pasando, es lo macroeconómico. No innovaron. Los partidos tradicionales señalaron el camino. El tema en cuestión, que no es fácil de transmitir a la comprensión de la gente común (renegociación de la deuda, cierta contención del gasto público por un rato, y algún poco de menú financiero más , etc.), es el haber que hoy exhiben orgullosos.
El debe está en: la derrota del principio de autoridad que un gobierno democrático debe ejercer (no se puede salir a la calle ), la contención del gasto en "burrocracia", la política de relaciones internacionales asignada a un incapaz que se da el lujo de discutir con el Presidente de la República, la falta de empleo bueno, y -para no extendernos - en el desastre de la política laboral asignada a militantes del Pit-Cnt, que son soldados de un Partido (el Comunista) que cayó estrepitosamente junto con el infamante muro de Berlín.
Un pacto social, un proyecto de nuevo país, la tentación a las generaciones jóvenes para que no se vayan, éstos y otros son temas de la agenda a escribir. Sólo posible con un cambio, un cambio real, con sentido de mañana y sin sed de ayer; con el uso de las dos manos. La derecha para poner orden en casa y la izquierda para darle un masaje generoso a los más necesitados. Y, las dos, como decía el viejo Herrera, para afirmar, en el mundo de la globalización, que: "los pleitos entre hermanos se sellan con un abrazo".