Voluntaria asesinada viajó a Bahía por empleo

Identificación. Buscan más restos en un río y evalúan pedir ADN a sus familiares

2007-11-26 00:00:00 500x500

P. CLAVIJO / E. BARRENECHE

Con escasas perspectivas de empleo en Uruguay, Silvia Gorni viajó a Bahía a trabajar en una organización social. Ayer la ciudad de Juan Lacaze estaba conmocionada por su asesinato, mientras bomberos brasileños buscaban sus restos en un río.

A principios de este año, Gorni (29), oriunda de Juan Lacaze, conoció en la capital uruguaya a varios voluntarios que trabajaban para organizaciones no gubernamentales brasileñas.

Walter Gorni, familiar directo de la joven, dijo a El País que estos amigos la animaron a viajar a Bahía. "Ella siempre fue así: le gustaba ayudar a los pobres. Cuando regresaba de sus viajes se reunía con toda la familia", agregó.

Poco después de arribar a San Salvador, la capital bahiana, Silvia fue contratada como profesora de teatro de la organización no gubernamental "Proyecto Onda Verde y Capitanes de la Arena".

Gorni firmó un contrato de trabajo de tres meses con la ONG y dio clases para personas de barrios carenciados situados en el litoral bahiano.

Durante las clases de teatro en la villa Diogo, Silvia conoció a la artesana Marta Muñiz de Queiroz. Inmediatamente las dos mujeres se hicieron amigas y la uruguaya se fue a vivir a la casa de la brasileña.

Citando a Marta, el diario Correo de Bahía dijo que, en los primeros tres meses, Silvia demostró ser una excelente persona y que, inclusive, se acercó mucho a uno de los hijos de la artesana. La mujer sostuvo que en septiembre, cuando finalizó el contrato con la ONG, la joven uruguaya cambió su comportamiento y comenzó a frecuentar fiestas. Durante varios días no aparecía en su casa. En los últimos meses, Silvia trabajaba como moza en un restaurante de la conocida Praia do Forte.

La joven fue violada, asesinada y descuartizada en la madrugada del domingo 4. Parte de su cuerpo fue encontrado el sábado (ver apoyo).

FAMILIAR. Silvia Gorni vivió hasta los 17 años en una finca de la calle José María Loaces. Su padre es Pedro Gorni, un hombre que vive solo en la misma casa, mientras que Ana, su madre, está radicada en España.

En Juan Lacaze la recuerdan como una adolescente "buena". Concurrió a la Escuela N° 39 donde era buena alumna. Con Álvaro, su primo, se criaron casi juntos en la calle Montevideo.

Álvaro dice que era una niña callada y dispuesta a acompañar los juegos de la infancia. Tenía buenas notas en la escuela y siempre mantenía bajo perfil para todo.

María y Emilio, sus tíos, fueron padrinos de la primera comunión de Silvia a los seis años. María estaba desconsolada ayer, pocas horas después de enterarse de lo sucedido, mientras mostraba una foto de ese momento (ver foto).

Cuando Silvia comenzó el liceo, sus padres se mudaron de vivienda. Se alejó geográficamente de la casa de sus primos, pero la unión se mantuvo.

A la chica le gustaba el teatro, las artesanías. Era servicial con sus compañeras y amigas.

Antes de cumplir los 18 años, se fue a Montevideo donde reside su hermana Verónica.

Cada tanto tiempo la joven iba de visita a Colonia y mantenía aquel cariño que tenía por los suyos. "Era la mimada de su padre y le gustaban las reuniones familiares", dijo uno de los tíos de Silvia a El País.

Ya residiendo en Montevideo, parte de su familia conocía poco de su vida, aunque sí estaban al tanto de algunas de sus actividades laborales. Las artesanías, el teatro, o tareas como mesera en restaurantes de Punta del Este, conformaban el sustento de la joven. Hacía algunos meses que no llegaba a Juan Lacaze, cuando se supo que la chica se iría a Brasil en busca de otra fuente laboral.

buscado. Bomberos de Bahía dragaban ayer el río Imbassaí en busca de otros restos de Gorni. La Policía brasileña analiza la posibilidad de solicitar exámenes de ADN a los familiares de la joven asesinada en caso de no hallar nuevos elementos identificatorios en el balneario de Imbassaí, ubicado sobre la costa brasileña.

En tanto, agentes de las policías Civil e Interestatal vigilaban ayer en la ciudad de Salvador las casas de familiares del supuesto asesino, Adelson Ferreira da Silva (28), un traficante de cocaína, dijo a El País el encargado de las investigaciones del caso, comisario Marcos Laranjeiras. Adelson trató de mantener relaciones sexuales con la joven. Como ella se ne-gó, la violó. Poco después, la asfixió para que no lo denunciara. Otros dos hombres que participaron en el crimen fueron detenidos.

La hallaron gracias a una llamada anónima

En la noche del sábado 3, Silvia Gorni participó en una fiesta "rave" con música electrónica regada por cerveza y drogas, señaló la Policía a los medios de prensa brasileños.

Según testigos, Silvia fue vista por última vez en la mañana del domingo 4 bebiendo cerveza junto con tres individuos (un traficante de cocaína señalado como el asesino y dos cómplices) en una carpa playera poco después de salir de la fiesta.

La denuncia de su desaparición se realizó cinco días más tarde (viernes 9) por parte de Marta Muñiz de Queiroz, la propietaria de la casa donde Gorni se hospedaba. La denunciante alegó ante la Justicia Penal norteña que se demoró en hacer la notificación porque Silvia acostumbraba a ausentarse de la vivienda durante varias jornadas.

Una llamada anónima alertó a los investigadores de la Policía Interestatal brasileña sobre que tres individuos habían violado y matado por asfixia a la joven uruguaya. Luego, señalaba la llamada, la habían enterrado en un pozo poco profundo en un "mangue" (zona de pastizales con barro) situado cerca de la famosa Praia do Forte. Los individuos taparon el pozo con ramas secas para evitar que aves de rapiña ataquen el cuerpo y delaten su presencia.

La llamada también señalaba que Wemley dos Santos y Paulo dos Santos Souza ayudaron a Adelson Ferreira a descuartizar y esconder el cuerpo de Gorni.

Poco después, la Policía Civil detuvo a Wemley y a Paulo en la villa de Imbassaí. Adelson está prófugo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar