"Aída" tendrá una función con entradas agotadas

Venta. La demanda alcanzó para colocar 500 localidades más a las del Velódromo

No tendría que haber más contratiempos para la puesta en escena de la ópera "Aída", mañana a las 20 horas, en el Palacio Peñarol. Ayer de tarde estaban llegando desde Buenos Aires los camiones con la escenografía.

Media cancha del Palacio había sido tomada por la estructura sobre la cual se montará la escenografía. Es que las proporciones del escenario llevaron a la reducción inexorable de la tradicional platea. La disponibilidad para los espectadores es similar a la existente en las representaciones recientes del Circo Imperial Chino.

Ante el traslado desde el Velódromo al Peñarol, las consultas del público se multiplicaron, sobre todo porque el Palacio no es un lugar que tenga buena acústica, y se planteaban dudas sobre el valor de las ubicaciones de los asientos. La empresa Música Nueva aseguró en un par de comunicados y en consultas telefónicas, reiteradas ayer, que todo el dispositivo escenográfico de Aída on Fire podrá ser desplegado en el espacio asignado. De hecho, buena parte de las representaciones del espectáculo, en otros países, han sido bajo techo.

Las dimensiones de la puesta produjeron la reducción del aforo del Palacio Peñarol. A las 2.500 entradas que se habían vendido para el Velódromo (donde había posibilidad de albergar 8.000 espectadores) se sumaron las 500 que salieron a la venta para este domingo y que también fueron colocadas. De esa manera, los organizadores confirmaron ayer que la función se hará con entradas agotadas. El hecho de no haber una demanda mayor que la justificara, llevó a descartar la segunda función que se había pensado para las 15 horas.

Esa decisión dio más margen de tiempo para el montaje de todo el dispositivo que requiere la puesta, sobre todo por el hecho de que Aída on Fire fue representada el jueves de noche en el Hipódromo de San Isidro en Buenos Aires. Esa función era la que cerraba la gira de la producción alemana por el Sur latinoamericano, y que antes había pasado por Santiago de Chile y Sao Paulo.

Como fuera adelantado son más de doscientas las personas que moviliza la producción, entre artistas y técnicos. La famosa ópera de Giuseppe Verdi adquiere en la puesta un marco audiovisual muy distinto a las que tradicionalmente pueden verse en los teatros. La propuesta se sirve de los dispositivos tecnológicos existentes para hacer proyecciones sobre pantallas colocadas al fondo del escenario, encima del cual se levanta una pirámide escalonada que permite el desplazamiento de cantantes y bailarines. A su vez, en el centro de esa pirámide hay un triángulo cuyas puertas dejan pasar personajes y efectos (luces, humo), y que en determinado momento se levanta como otro elemento escenográfico más.

Tal como lo señala el nombre, esta Aída ha hecho del fuego una metáfora y en ese sentido hay todo un dispositivo que permite el encendido de llamas en la base y por los costados del escenario.

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