Dos grandes del humor argentino fallecieron entre el martes y ayer. El humorista Mario Sánchez, de 71 años de edad, dejó de existir ayer de madrugada en Córdoba como consecuencia de una afección cardíaca. El artista, que se encontraba internado, murió repentinamente mientras se preparaba para una operación al corazón por problemas derivados de una diabetes crónica.
Antes, el martes a la noche, moría en su casa Norman Erlich, víctima de leucemia. El humorista, todo un referente del humor judío en español, había destacado a través del monólogo, realizando una destacada y prolongada carrera en teatro, cine y televisión.
Sánchez era mendocino y había sobresalido por sus singulares dotes histriónicas, integrando elencos de los más exitosos programas cómicos de la televisión argentina, como Polémica en el bar, Operación Ja Ja y El show de la vida. También llevó adelante una esmerada labor en radio, personificando al gaucho Barralde.
De una cuerda humorística muy diferente, Erlich también fue un alto exponente del humor de su país, creador de un estilo muy personal. Hijo de inmigrantes polacos, había comenzado muy joven haciendo teatro en idish, para luego cultivar la actuación cinematográfica y la revista, entre otros rubros artísticos. "Acabo de cumplir 75 años y llevo 57 de carrera. Hice películas, comedias musicales, televisión. También intenté ser millonario pero no funcionó. Y ahora decidí ya no ser más un símbolo sexual y seguir con mis rutinas de humor, que es lo que más me gusta", había declarado recientemente.