La Policía logró detener en la tarde de ayer al hombre que había rociado con gas paralizante a dos niñas de 9 años durante la noche de Halloween. Lo ubicó en una casa de su propiedad en Solymar, donde opuso resistencia al arresto.
Fuentes policiales indicaron a El País que el hombre no se encontraba armado al momento del arresto pero agredió al oficial actuante, que golpeó la puerta de su casa de Solymar, donde se hallaron los tubos de gas "pimienta", con los que había agredido a las niñas y a otro oficial en su casa de Malvin.
El atacante fue identificado por un vecino, quien llamó inmediatamente a la Policía, que envió una patrulla al lugar con una orden de allanamiento
R.R.G., de 69 años, estaba perfectamente identificado por los efectivos de la seccional 11ª desde el momento en que se había montado una guardia en su casa de Montevideo.
Los efectivos golpearon la puerta de la propiedad en Malvín y aguardaron unos minutos, pero no contestó nadie. Al rato, vieron que había movimiento en el garaje de la casa y fueron hasta allí, donde se llevaron tamaña sorpresa: el hombre salió con su auto desde dentro del garaje a toda velocidad, rompiendo las puertas y yéndose con el vehículo sobre uno de los policías, que pudo esquivarlo.
El otro efectivo fue sobre la puerta del conductor con la intensión de detenerlo pero en ese momento el hombre le disparó gas en la cara, del mismo modo que lo había hecho con las niñas.
Luego, el agresor prosiguió su marcha arrancando el portón de entrada a la casa y perdiéndose rápidamente por las diagonales que caracterizan a esa zona de Malvín. Los efectivos de la seccional 11ª de Policía terminaron por darse cuenta entonces que el hombre se encontraba completamente fuera de sus cabales.
Indagatorias realizadas entre los vecinos permitieron establecer que el sujeto, de iniciales R.R.G., ya había tenido problemas con menores que asisten a un centro educativo que se encuentra enfrente de su casa, si bien no se trata de una persona con antecedentes penales.
Algunos lo definieron como un "ermitaño", un hombre que no socializaba con los vecinos y menos con quienes tenía una diferencia generacional notoria.
TERROR. La noche de halloween fue realmente de terror en la calle Ámsterdam. Todo comenzó cerca de las 20.00 horas del miércoles 31, cuando las pequeñas caminaban disfrazadas por esta popular calle de Malvín pidiendo caramelos con la tradicional pregunta de "truco o trato". La ronda de las pequeñas, que caminaban junto a otros niños y algunos padres, era normal hasta que llegaron frente a la altura del número 1476.
Tamaña sorpresa se llevaron cuando la puerta se abrió, pero lejos de recibir caramelos, el propietario de la casa se asomó con un gas paralizante y roció los rostros de las niñas. La fiesta, en segundos, se transformó en un drama para los niños que no entendían lo que pasaba pero veían a sus compañeras que de inmediato comenzaron a sentir asfixia y quemaduras en la cara.
Al tiempo que las niñas eran trasladadas a Casa de Galicia, se radicaba la denuncia en la Seccional 11ª. Una de las niñas ingresó al sanatorio con quemadura por irritante en rostro y conjuntivitis irritativa. La otra menor sufrió quemadura en ambos ojos e irritación de la piel del rostro. El hecho causó especial preocupación porque no se registraban antecedentes similares en la historia de esta fiesta que cada año moviliza a más niños en Uruguay.