Hubo consultas diplomáticas, pero ninguno de los dos gobiernos presentó queja por los incidentes del viernes. Los activistas cargan contra la Prefectura uruguaya a la que califican de "guardaespaldas de Botnia".
"La información que tiene la Armada Nacional sobre los incidentes es la misma que maneja la Armada argentina, porque se actuó coordinadamente", explicó el capitán de navío Alejandro Añón, vocero oficial del Comando de la Armada.
El viernes por la noche, varias horas después de ocurridos los incidentes entre efectivos uruguayos y activistas embarcados en el río Uruguay, un secretario del canciller Jorge Taiana se comunicó con el embajador Francisco Bustillo. El contacto fue para solicitarle al diplomático uruguayo la información oficial de los hechos. Fuentes diplomáticas consultadas ayer por El País indicaron que la consulta no fue más allá, "ninguno de los dos gobiernos está pensando en una queja".
De todas formas, la versión que presentan los activistas difiere y agrega un herido entre los tripulantes de una de las lanchas rápidas. "La Prefectura uruguaya ha actuado con exceso y abusando de su autoridad, impidiendo violentamente la libre navegación del río Uruguay", expresaba un comunicado de repudio emitido ayer por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú. "Es lamentable que el Estado uruguayo, como lo evidencia este hecho concreto, se encuentre al servicio de los piratas finlandeses. De esta forma asume el rol de guardaespaldas de Botnia y no de defensores de la soberanía de su país, porque su propio gobierno la ha entregado a los piratas finlandeses", añaden.
De la información suministrada por la Armada y del testimonio de algunas personas presentes durante los incidentes surge que las embarcaciones argentinas intentaron llegar hasta el puerto de Botnia. Ello fue el disparador para la acción de los efectivos de la Prefectura Nacional Naval desplegados en la zona.
"Cuando se advierte que una de las embarcaciones comienza a aproximarse al puerto de Botnia, sin intenciones muy claras, es que actúa el personal", indicó el capitán Añón.
Un velero de gran porte, el "Pampero", acondicionado como un barco pirata -motivo que reproducía la vestimenta de los tripulantes- fue el detenido al llegar a unos 20 metros del muelle privado. Los marineros llegaron a retenerlo con cabos de amarre, que luego los propios activistas cortaron, según confiaron testigos consultados por El País.
En medio de esta acción las restantes 25 embarcaciones, lanchas rápidas guiadas por hábiles pilotos, comenzaron a rodear en el agua a las embarcaciones de Prefectura. Durante el intento de uno de los marineros que tripulaba un gomón por detener una de estas lanchas tuvo lugar un forcejeo con cuatro tripulantes. En determinado momento el marinero fue arrojado al agua, aunque pudo abordar rápidamente el gomón.
El incidente, que no duró más de 15 minutos, concluyó cuando una embarcación de la Prefectura Naval argentina se aproximó para custodiar el regreso de las lanchas a la orilla entrerriana.
Todo el episodio fue filmado por la Armada uruguaya, que identificará las embarcaciones argentinas para aplicarles sanciones económicas.
En el ámbito diplomático se considera que este hecho "se agota en sí mismo", y que no tendrá repercusiones para la cumbre de presidentes.
Ni queja, ni planteo
El embajador argentino Hernán Patiño Mayer, declaró a la agencia oficial Télam que no registró "ninguna queja, ningún planteo" a raíz del incidente. El diplomático argentino aseguró que, según la información de la que disponía, la actuación de las autoridades uruguayas fue un "procedimiento rutinario".