D. ROJAS / R. ROSSELLO
La "armada" piquetera volvió al ataque. Intentaron entorpecer la navegación de una barcaza que llegaba a Botnia. La nueva acción secreta hace prever que este será "un mes complejo". Las autoridades documentaron todo para enviarlo a La Haya.
Unas siete lanchas rápidas salieron sorpresivamente desde la margen argentina cuando la barcaza que se dirigía a la planta de Botnia atravesó la boya 90 del río Uruguay. La barcaza de 3.500 toneladas era custodiada por una lancha y un gomón de la Prefectura Nacional Naval. La misión de las embarcaciones navales era asegurar que el transporte fluvial llegara sin novedades al puerto.
La Prefectura filmó e identificó a cinco de las embarcaciones ligeras que participaron de la acción. Desde la lancha "Miramar" los activistas voceaban sus consignas a través de un megáfono. También se identificó una lancha rápida perteneciente al conocido dirigente agrario Alfredo De Angelis, la "Quelo", que tomó parte en las arriesgadas maniobras que se realizaron sobre la jurisdicción uruguaya.
La nueva incursión fluvial de los activistas generó preocupación en el gobierno uruguayo. El canciller Reinaldo Gargano dijo ayer que había solicitado a su par argentino acciones preventivas. "Hablé esta tarde con el canciller (Jorge) Taiana con el que acordamos coordinar acciones para que no ocurriera ninguna desgracia con estas acciones", explicó Gargano.
En este ambiente enrarecido, ayer por la noche se recibió una amenaza de bomba en la sede de la Embajada de Argentina. La Policía evacuó el local, que fue inspeccionado por la brigada de explosivos de Bomberos sin novedad.
"batalla naval". De la misma forma en que los activistas llevaron a cabo su acción en Nueva Palmira, el grupo náutico intentó perturbar la navegación de la barcaza que llevará pasta de celulosa.
La barcaza, que en realidad pertenece a la empresa Transporte Fluvial Fray Bentos (TFF) y presta servicio por contrato para Botnia, había zarpado de la terminal de Ontur donde había permanecido surta desde la inauguración oficial. El presidente de TFF, Alvaro San Pedro, dijo a El País que el único objeto de la travesía era llegar hasta el puerto de Botnia. "El destino final es Fray Bentos, que es su puerto madre y va a permanecer a la orden de Botnia", explicó San Pedro.
Los oficiales de la Prefectura advirtieron en reiteradas ocasiones a sus pares argentinos que un grupo de lanchas estaba infringiendo las normas. Pero la Prefectura Naval argentina no respondió los llamados.
La embarcación de carga, pese a todo, llegó sin inconvenientes a la terminal de la planta sobre la hora 15. Una vez en tierra el capitán presentó la "protesta de mar" ante el juzgado competente.
Fuentes de la Armada Nacional explicaron que el trámite que se seguirá ahora es, tras identificar a las embarcaciones rápidas que participaron en las acciones, se determinará qué tipo de sanción corresponde por las infracciones cometidas. De acuerdo con las normas marítimas, por la naturaleza de las infracciones es muy posible que se les aplique multa.
"Piratas". Muy pocos sabían de la llegada de la barcaza a Fray Bentos, dato que causó preocupación en la empresa. Sin embargo, la movilización náutica había sido planificada con algunos días de antelación. Toda la acción fue transmitida en vivo por una emisora de radio de Gualeguaychú. En el momento en que la barcaza atracaba unos 40 vehículos argentinos se encontraban en el puente, observando la maniobra.
"Ya no le creemos nada al gobierno uruguayo", dijo poco después a El País el activista Oscar Bargas. "Mariano Arana dice que falta la autorización ambiental para funcionar y desde el río vemos cómo en la planta sale humo desde cuatro lugares diferentes", aseguró.
También en opinión de Bargas la barcaza de carga es ilegal. "Es una embarcación pirata. A nosotros se nos exige documentación y la identificación correspondiente, y esta barcaza navega sin distintivo alguno", opinó el asambleísta.
El grupo náutico de activistas se prepara para nuevas acciones. Aguardan la llegada de una segunda barcaza que arribaría en estos días a la terminal de la planta.
Prometen una escalada de acciones a medida que se acerque el inicio de la planta.
La Asamblea acepta invitación de Picolotti y lanza advertencia
La Asamblea Ambiental de Gualeguaychú aceptó la invitación de Romina Picolotti. Pero al hacerlo también cuestionó al gobierno de Néstor Kirchner. En una nota enviada a la secretaria de Ambiente, los asambleístas le recuerdan que "esta Asamblea nunca pensó ni piensa claudicar en su justo reclamo ante nuestras Autoridades Políticas Nacionales, ni ante las del vecino país, en el sentido que la única salida al actual conflicto es la `relocalización de Botnia`, y que el `Monitoreo`, como Ud. bien sabrá, es una posibilidad que siempre rechazamos desde nuestra organización. Asumimos que su invitación tiene la finalidad de informar los pormenores del mencionado `Plan`, responsabilidad ineludible de su cartera, pero lamentamos profundamente la improvisación de nuestro Gobierno Nacional que permitió con su inoperancia llegar a la actual instancia".
El plan de vigilancia ambiental que Picolotti se propone discutir con los asambleístas fue ampliamente defendido por la primera línea del gobierno. El jefe de gabinete, Alberto Fernández, enfatizó que el plan "no supone aceptar ni atenuar el planteo que hicimos ante La Haya". "El monitoreo no es tal cosa, sino que es un plan independiente, no compartido, que permitirá verificar y conocer cómo está la situación ambiental de Gualeguaychú, para tener herramientas de contraste posteriores", argumentó Fernández, con la Asamblea in mente mientras lo declaraba.