El gobierno argentino, por primera vez, dio por sentado que la planta de celulosa de la empresa Botnia no podrá ser relocalizada en el corto plazo y comenzará a funcionar en pocas semanas, pese a la persistencia formal del reclamo para que la empresa levante sus instalaciones, informa el matutino argentino La Nación.
Romina Picolotti que conduce la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable diseñó respondiendo a una orden del presidente Néstor Kirchner un plan de vigilancia ambiental para controlar a Botnia ante su "inminente" funcionamiento. La funcionaria envió una carta a los asambleístas de Entre Ríos quienes plantearon resistencia y se niegan a aceptar un plan de monitoreo.
El proyecto oficial coincide con la vocación de ambos países de retomar el diálogo político al máximo nivel, con una reunión prevista durante la asamblea anual de las Naciones Unidas, a fin de mes, en Nueva York. La cita estaría encabezada por el embajador español José Antonio Yáñez Barnuevo.
Antes de ser presentado públicamente, Picolotti analizará el plan ambiental con los asambleístas de Gualeguaychú, a quienes citó el lunes en Buenos Aires.
EL PAÍS digital en base a La Nación