JOSÉ MASTANDREA
Nadie, ni siquiera el hincha más optimista de Nacional podía esperar una goleada como la que el tricolor le propinó anoche a Wanderers. Los antecedentes de ambos no marcaban esa diferencia. Pero el trámite sí lo hizo.
Nacional se puso en ganancia a los 7 minutos tras un zapatazo de zurda de Javier Delgado. La pelota se metió arriba, en el ángulo izquierdo del arco bohemio y abrió el tanteador en el Centenario.
Ese gol, tempranero por cierto, fue una diferencia inalcanzable para un Wanderers desconocido. Un equipo tibio, frágil en todas sus líneas y sin peso en ofensiva. Fue una sombra de aquel conjunto que impactara en el Torneo Clausura.
Nacional, con el 1 a 0 a cuestas, se adueñó de la pelota y del trámite del partido. Adrián Romero fue un bastión en la zaga, el "Pato" Sosa volvió a comerse la cancha en el medio y Delgado movió los hilos de su equipo como si fuese un titiritero. Vera y el "Chori" Castro exigían y llevaban peligro cada vez que se acercaban a la última zona bohemia.
Salvo cinco minutos (de los 37 a los 42) en donde Wanderers apuró y hasta pudo igualar, Nacional no peligró. Ahí fue cuando se vio algo del bohemio y fue, precisamente en ese momento, cuando Gustavo Siegler se comió un penal de Romero a Cháves.
Después, el trámite volvió a ser todo del tricolor. Y cada vez que aceleró estuvo a punto de anotar como cuando Siegler se equivocó y no cobró penal a Caballero y pitó falta del tricolor en el área rival.
En el complemento, otra distracción bohemia y salida en falso de Martínez propició el gol de Viana. El 2 a 0 selló la suerte de Wanderers.
Nacional creció y su rival terminó por desaparecer. Si algo faltaba para confirmarlo, un tiro libre de Javier Delgado llevó la cuenta a tres. La pelota rozó en la barrera y se metió junto al caño izquierdo del arco wanderista. A esa altura, Nacional era amo y señor del espectáculo.
Wanderers amagó con reaccionar con el ingreso de Sebastián Rosano y Julio Rodríguez. Jugó mejor y se animó a atacar. Fue el "Palomo" Rodríguez el que descontó ante un quedo inexplicable de Muslera pero la diferencia entre un equipo y otro era abismal.
Nacional trabajó el encuentro, hizo correr la pelota y cada vez que pudo exigió a fondo. Así llegó el 4 a 1 definitivo. Tras una corrida del "Chori" y una notable definición del delantero ante la salida del arquero rival. Iban 80 minutos de juego.
Los hinchas tricolores cantaron, bailaron y festejaron la goleada y el ingreso del "Palillo" Vanzini (a los 73`) a la cancha.
Fue una noche perfecta. Con un Nacional decidido, confiado y goleador. Wanderers fue una sombra y lo pagó caro.