La uruguaya ignota que eclipsa al más famoso

Bailando. Abigail ya es tapa de revista en Buenos Aires

Buenos Aires Ignacio Quartino

Abigail Pereyra, la travesti uruguaya que participa en la nueva edición de Bailando por un sueño, es una de las revelaciones del programa de Tinelli y recibe cada vez más elogios de la prensa argentina.

Contrariamente a lo que suele ocurrir con la mayoría de las parejas de Bailando por un sueño, la historia de Abigail Pereyra, la travesti uruguaya que participa en el concurso, eclipsó la figura del famoso que la acompaña en sus actuaciones.

De hecho, el rol de su compañero, el actor argentino Gustavo Guillén, se limita en cámaras a mostrar sus progresos como bailarín. La verdadera protagonista de la dupla es, seguramente de forma imprevista, Abigail.

El miércoles pasado, la participación de Pereyra no sólo fue comentario en programas satélite de ShowMatch, sino que además fue portada de la revista Semanario (una publicación de la poderosa Editorial Perfil) en el que su familia contó su historia completa, desde su nacimiento hasta la decisión de cambiar su identidad de hombre a mujer, algo que ocurrió hace apenas un año y medio.

Desde que Marcelo Tinelli inauguró la temporada `07 de ShowMatch, la producción del programa se ha encargado de situar a Abigail y Guillén entre las parejas más populares del ambiente, incluso a la altura de las grandes "divas" de este concurso como Iliana Calabró o Carmen Barbieri.

Gracias a su talento para el baile, su simpatía y -fundamentalmente- a la buena medición que arroja el minuto a minuto cuando su figura aparece frente a cámaras, Abigail pudo mostrar sus condiciones para el canto, sorprenderse en cámaras ante la inesperada visita de su bisabuela de 90 años en el estudio y contar en cuentagotas la difícil relación que tiene con su madre pese a quererla mucho.

Estos sucesos convirtieron a la uruguaya en una de las atracciones del concurso y es de esperar más novedades durante su pasaje por ShowMatch, ya que sus performances cotizan en alza para el jurado que la mantiene a salvo de posibles nominaciones.

POLÍTICA. Pero, ¿por qué Abigail llora cuando se acuerda de su madre?, ¿por qué tuvo que pasar un casting en Show Match para hacerse conocida en Uruguay? Estas preguntas que se formula el lector, fueron las mismas que se hicieron los medios ni bien tomaron conociemiento que una travesti uruguaya participaría del programa más visto del Río de la Plata.

Por eso, la política de Ideas del Sur fue cuidar que los soñadores no se expusieran a notas sin autorización previa de la producción para que sus revelaciones cobraran notoriedad en el programa. Y lo lograron.

La política de Ideas en este tipo de realizaciones no está ajena a la tendencia mundial. De hecho, en reality shows de otras partes tratan de preservar a sus nuevas figuras en el anonimato. Sin embargo, Semanario le dedicó la tapa de su última edición a Abigail, ya que familiares de la artista revelaron lo que toda la teleaudiencia se temía: su duro pasado antes de ser aceptada socialmente con su nueva identidad.

ORÍGENES. Abigail pertenece a una familia trabajadora del barrio de Villa Italia. Su llegada al mundo con el nombre de Maximiliano Pereyra fue la gran alegría de su padre, Walter Pereira, que buscaba el hijo varón que se le había negado. Alejandra, Fernanda y Leticia son las tres hermanas mayores de la ahora bailarina.

El nuevo nombre de la travesti se debe a su madre, ya que en ese entonces Abigail era el nombre de una telenovela que protagonizaba Catherine Fulop cuando actuaba en Venezuela. Sin embargo, Abigail admitió que sus seres queridos aún la llaman por su nombre de varón, por más que desde hace años coqueteaba con la posibilidad de ser mujer.

A los 14 años, empezó a maquillarse para actuar en el carnaval y fue el primer paso de su transformación paulatina. Según relatan sus familiares, esa etapa de la vida de Abigail fue traumática, al extremo de tener dos intentos de suicidio.

Posteriormente, un estudio determinó que la homosexualidad se justificaba porque en su cuerpo se habían detectado más hormonas femeninas que masculinas, lo que le permitió a su familia atenuar el impacto de semejante cambio, uno que todavía les cuesta asimilar en su entero significado. De todas maneras, su madre Graciela admitió que la familia Pereira está unida, apoyando a su hija a la distancia.

Respetada en un medio competitivo

"Los chicos le decían Xuxa", sostiene Graciela, madre de Abigail, en alusión al sobrenombre que los compañeritos de escuela le pusieron cuando nadie imaginaba los planes de Abigail de travestirse. La revista Semanario publicó esta frase de Graciela, pegada a una de las seis fotos que ilustran distintas etapas de la infancia cuando su hijo era un varón rubio de pelo lacio con corte taza. Las fotos muestran a Maximiliano como un alumno estudioso y aplicado. De hecho, una vez convertido en Abigail, la artista nunca abandonó los estudios. Se inclinó hacia la enfermería, carrera que estudia en la Escuela Scoseria de Uruguay en la que ocupa un cargo de delegada estudiantil. Sin embargo, Abigail nunca disimuló su pasión por el canto y el baile. En 2001, con 15 años, se presentó al casting de Pop Stars, el reality show que resultó en Bandana. No tuvo suerte. Sin embargo, nunca bajó los brazos y volvió a insistir el año pasado, cuando se presentó a los castings de las primeras ediciones de Cantando y Bailando por un sueño. Este año fue la tercera vez y la vencida. Abigail convenció a la producción de Ideas del Sur, que la convocó para la presente edición del programa. Cuatro danzas fueron suficientes para convertirse en una de las candidatas a ganar. Tinelli la respeta y el entorno de ShowMatch, también. En un ámbito tan competitivo como el argentino, no es poco.

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