Jueves | 25.01.2007
Montevideo, Uruguay | 08:34
  - Internacional
Bush trazó su plan pero los demócratas tienen el control
Críticas. El presidente dio su "Estado de la Unión" en un ambiente hostil

THE ECONOMIST, AP

George W. Bush entregó un tenaz discurso del estado de la Unión. No era fácil. Y tras repetir su optimismo sobre la guerra de Irak (aunque se precisa más soldados) y sus planes domésticos, al presidente de Estados Unidos le llovieron las críticas.

Se paró en el podio para dar su oratoria siendo uno de los tres presidentes de posguerra con peor índice de popularidad. Como los otros dos -Harry Truman en 1952 con Corea y Richard Nixon en 1974 con Vietnam-, Bush está anclado en una guerra impopular. Cerca del 65% de los estadounidenses desaprueban su gestión.

El último presidente que pronunció un discurso sobre el estado de la nación luego de perder el control del Congreso fue Bill Clinton, en 1995. Clinton intentó recuperar su relevancia proponiendo a los republicanos una tarea conjunta. El esfuerzo derivó en drásticos cambios en la ley de asistencia social.

Pero Clinton, a diferencia de Bush, se hallaba en su primer mandato. Y además, el país no estaba en guerra.

La debacle en Irak será la parte más grande del legado de George W. Bush. Donde antes hablaba del éxito y la oportunidad en Irak y Medio Oriente, Bush en este discurso dio quizás su diagnóstico más franco de lo mal que van las cosas. Advirtió de un "escenario de pesadilla" si las tropas estadounidenses se retiran (a pesar de indicar lo poco que se ha avanzado). Y admitió que las consecuencias serán "penosas y de largo alcance". Su problema, sin embargo, es que muy pocos concuerdan con que su estrategia de enviar 20.000 soldados extras a Bagdad, va a contrarrestar eso.

OTRA OPORTUNIDAD. Su pedido a su auditorio de que le den "una oportunidad" parece poco probable que consiga apoyo. Los Demócratas en el Congreso serán cautelosos en cortar fondos para las tropas, y Bush, como comandante en jefe, puede seguir adelante y desplegarlas en las próximas semanas, pero crecen las voces que desalientan esa opción. Dos senadores, John Warner (un republicano que fue hasta hace poco presidente de la Comisión de Servicios Armados del Senado) y Joe Biden (un demócrata), están presentando resoluciones denunciando el plan del presidente. Son más que nada simbólicas, pero demostrarán el creciente aislamiento de Bush, incluso entre los republicanos. Es más, muchos conservadores ahora dudan abiertamente que el nuevo plan vaya a ser exitoso.

Los asuntos domésticos son menos lóbregos. Más ampliamente citado antes del discurso fue el foco de Bush en la energía y el ambiente. No hizo, co-mo esperaban muchos líderes de la industria y grupos ambientales un tope a las emisiones de carbón. Pero sí le imploró al Congreso más dinero para los combustibles alternativos, para aliviar la dependencia de Estados Unidos en el petróleo extranjero. También reclamó, sin dar detalles, un mayor control de las reglas para eficiencia en el uso de combustible de los automóviles. Retomando un tema de su estado de la Unión de 2006, sugirió que Estados Unidos debería intentar bajar 20% el consumo de petróleo en los próximos 20 años.

En otros temas, y quizás los más significativos, se dirigió a los millones de estadounidenses sin seguro de salud, reclamando una mayor deducción de impuestos para permitir a muchos de aquellos sin seguro puedan comprar su cobertura (permitiendo que los costos de salud de más de U$S 15.000 al año puedan ser deducibles contra los impuestos, para las familias, a partir de 2009). También se refirió al sensible tema de la migración, proponiendo que la frontera con México sea más difícil de cruzar pero también sugiriendo que la inmigración ilegal puede ser desalentada si se crea un programa de trabajador visitante.

Puede ser que Bush cumpla algunos éxitos domésticos, al menos cuando sus prioridades se alinean con las de los demócratas. El impulso a una nueva política de energía, va contra su reputación tan unida al petróleo, y coincide con la de los demócratas.

Bush ahora está más cerca de los Demócratas en temas como la migración; para muchos republicanos sus planes se acercan bastante a una "amnistía" para los ilegales. Y tuvo el cuidado de no enfatizar sus diferencias con los Demócratas: por ejemplo no renovó explícitamente sus llamados a privatizar en parte la Seguridad Social, el sistema de pensiones. Pero construir un consenso con el partido opositor será mucho más difícil en su política exterior. Cuando Bush haga su discurso del próximo año (el último de su mandato), seguro que Irak aún será un doloroso tema de división.

América latina ni se mencionó

El presidente Bush confirmó el martes por la noche que América Latina no se encuentra entre sus prioridades en los 23 meses que le quedan para dejar el poder. En realidad nunca lo ha estado desde el 11/S, que acabaron con el entusiasmo por la región que anunció al asumir el cargo ocho meses antes. Tres años más tarde, su entonces secretario de Estado Colin Powell admitía ya en el Congreso que Estados Unidos estaba reduciendo su ayuda humanitaria a América Latina porque "tenemos prioridades que atender en otras regiones``. En su mensaje anual a la nación apenas pronunció el nombre de un país regional: Cuba, para indicar que su gobierno continuará "hablando por la causa de la libertad" en ese país. El año pasado también ocurrió algo similar. Algunos analistas esperaban que Bush pudiera dedicarle cuando menos unos segundos a la región, después que el pasado ciclo electoral de 16 elecciones en 14 meses en las Américas produjo seis gobernantes de tendencia izquierdista. En enero de 2001, Bush, en su primer mensaje, le dedicó un amplio espacio a la región y dijo que los réditos de la paz después de cinco décadas de guerra fría irían a sus países. No pasó eso.

Argumentos

Irak | Consecuencias funestas

"Nuestros comandantes militares y yo hemos considerado de manera cuidadosa las opciones. Hemos discutido cada alternativa posible. En última instancia decidí este camino (el envío de una mayor cantidad de soldados) porque proporciona la mejor posibilidad de éxito. Muchos en este salón comprenden que Estados Unidos no debe fracasar en Irak, porque ustedes entienden que las consecuencias del fracaso serían graves y enormes".

Inmigración | Cerca de los demócratas

Ampliar las esperanzas y las oportunidades en nuestro país exige un sistema de inmigración digno de Estados Unidos, con leyes que sean justas y fronteras que sean seguras. Cuando las leyes y las fronteras se violan de forma rutinaria, se perjudica a los intereses de nuestro país. Sin embargo, no podemos proteger totalmente la frontera a menos que aliviemos la presión de esa frontera. Eso requiere un programa de trabajadores temporales".

Medio ambiente | Energías alternativas

"Ampliar las esperanzas y las oportunidades depende de un suministro de energía estable que mantenga en marcha la economía y mantenga la limpieza del ambiente. Durante demasiado tiempo nuestro país ha dependido del petróleo importado. Esta dependencia nos hace más vulnerables a los regímenes hostiles y a los terroristas... Es crucial diversificar las fuentes energéticas de EE.UU. y la forma de avanzar en este sentido es con la tecnología".

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