Juan Castillo se quedó con el penal de Sebastián Vázquez, el último de la tanda de cinco y que le podría haber dado a Nacional la clasificación a la final de la Copa Ricard.
Luego de que Diego Rodríguez convirtiera en la ronda de muerte súbita, Castillo se volvió a vestir de figura tapándole bien, abajo a la izquierda, el disparo de Carlos Juárez.
Los aurinegros se quedaron así con el ticket para enfrentar a Danubio y vengar, quizás, la dolorosa derrota en el último partido del Apertura, cuando los de la franja se consagraron campeones.
El partido clásico fue de trámite muy pobre, marcado por las imprecisiones de dos equipos que recién comienza a ajustar las tuercas de cara a los temporada 2007.
Durante los 45 iniciales las mejores oportunidades estuvieron en los pies del juvenil tricolor Cauteruccio, que por dos veces desperdició claras oportunidades de abrir el marcador, una de ellas solo ante la valla desguardada.
El complementario fue de trámite parejo, pobre, donde Peñarol dispuso de las mejores ocasiones pero sin lograr doblegar a Viera.
Así se llegó a la definición por penales. Viera le contuvo a el tiro a Apellaniz pero, cuando Nacional parecía quedarse con el partido, apareció Castillo e hizo que la primera alegría del año fuese aurinegra.