¿Sí o no?

El año pasado, sectores del Frente Amplio trabaron las negociaciones del gobierno en procura de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos.

Si bien el presidente Vázquez pareció en cierto momento recuperar liderazgo con su advertencia autoritaria de que en su gobierno nadie más que él podría hablar del tema, luego se advirtió que aquella voz no era respetada y que los opositores al tratado sí harían oír su voz y llegarían finalmente a bloquear totalmente al Poder Ejecutivo.

Fue así que Vázquez y su entorno descendieron algunos peldaños en la escala de sus pretensiones y ofrecieron una alternativa de acuerdo con Estados Unidos: el de grado menor, llamado TIFA (por su sigla en inglés). Esperaban que este tratado clase "b" no provocaría la furia de los "progresistas" que paradójicamente viven sumidos en el atraso: soñando con la Guerra Fría, con el hoy desvanecido imperio soviético o con una América abrazada en torno de las lamentables ideas del dictador Fidel Castro.

La prueba de fuego tuvo lugar el pasado lunes, cuando el ministro de Economía, Danilo Astori, sonriente y con un "look" algo descamisado, se presentó ante la Mesa Política del frenteamplismo a explicar el TIFA que anhela que sea firmado con el gobierno del presidente Bush. Astori encontró disconformidad ante su planteo, nada menos que de parte del MPP, sector dominante, así como de los comunistas vernáculos y los radicales de la Corriente de Izquierda.

Fue tal el encontronazo que el MPP propuso un cuarto intermedio. Hoy se seguirá debatiendo hasta qué punto los espíritus cavernícolas admitirían descartar los viejos principios antinorteamericanos de los marxistas-leninistas, en beneficio de la recuperación económica del Uruguay.

Pero el tiempo huye y ya mañana llega a Montevideo John Veroneau, secretario adjunto de Comercio de los EE.UU. para firmar el TIFA.

Es decir que a horas del arribo del alto funcionario de la Administración Bush, todavía siguen las dudas, las marchas y contramarchas, los titubeos, los autoritarismos vacuos, las fuerzas retrógradas negando las realidades del mundo de hoy. Un panorama gelatinoso.

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