Brasil, que le regaló a Chile el primer tiempo, apareció en todo su esplendor futbolístico en la segunda mitad y al influjo de su inagotable "jogo bonito" concretó la primera goleada del campeonato sudamericano juvenil Sub 20.
Después de un pobre comienzo, en el que utilizó como argumento para sacar el partido adelante la búsqueda de sus grandotes delanteros, los norteños dieron vuelta el resultado y se llevaron por delante a los transandinos.
Tras el gol de Mauricio Isla, quien aprovechó la lentitud de reacción que tuvo el equipo brasileño en ese primer período, porque se filtró hacia el área con demasiada facilidad, parecía que el poderoso Brasil iba a ser una sombra de su escuela futbolística.
Sin embargo, en el despegue de la segunda mitad, prácticamente pagándole con la misma moneda a los chilenos, porque Leandro Lima se metió por la derecha del ataque norteño ante la pasividad de los defensas rivales, Brasil cambió la historia. Y volvió a ser Brasil.
Pero especialmente gracias al número siete, porque fue el propio Lima, esta vez con pierna izquierda y después de hamacar varias veces el cuerpo para dejar rivales por el camino, el que se encargó de poner el 2-1. Tras ese impacto, sumado a la decisión del entrenador de colocar en la cancha a Alexandre Pato (la estrella del Inter campeón del mundo de clubes), apareció la verdeamarela de siempre. La que toca sin parar, la que apuesta a la jugada elegante.
Y si había sido un golazo el segundo de Lima, ni qué hablar de la belleza de la conquista de Alexandre Pato para el 3-1.
El taquito que hizo que la pelota muriera lentamente en el arco chileno fue maravilloso y aunque Chile trató de regresar a la contienda, porque Sánchez -su mejor exponente- pudo descontar para el 3-2, ya nada iba a cambiar el trámite del encuentro.
Sobre todo porque Alexandre Pato estaba absolutamente enchufado. Es más, eso quedó expuesto en el contragolpe que Brasil sacó para que el delantero del Inter pusiera el 4-2.
Después control de la pelota, manejo de los minutos y, como podía esperarse, el disfrute de la "torcida" que en buen número acompañó a los jóvenes brasileños en Paraguay.
Brasil pegó primero, arrancó con todo en el certamen y dejó bien en claro que tiene material en sus filas como para aspirar a la conquista del campeonato juvenil.
Eso sí, ayer también le quedó claro que no puede abusar de confianza. Tiene que poner todo desde el comienzo.