Brasilia - El académico Ricardo Seitenfús, asesor del gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva y de la Organización de Estados Americanos (OEA), lanzó un alerta: el Mercosur está en llamas, y Brasil parece no haberse percatado.
"Miramos a América del Sur y al mundo y no nos damos cuenta de que bajo nuestros pies el terreno se está desmoronando", dijo Seitenfús a la AFP, al referirse a la situación del bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y, desde mediados de este año, Venezuela.
Los motivos de preocupación van de las tensiones entre Uruguay y Argentina por la construcción de una planta de celulosa del lado uruguayo de un río fronterizo a la precipitada modalidad de admisión de Venezuela, pasando por la carencia de instituciones creíbles.
Seitenfús, director de la facultad de derecho de Santa María (Rio Grande do Sul, sur), acababa de regresar de un seminario en Montevideo, y advirtió que "el clima político (por el Mercosur) es muy negativo en Uruguay".
En el Frente Amplio (izquierda) del presidente Tabaré Vázquez "la oposición a la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos es hoy minoritaria", recordó.
El despliegue militar para proteger una de las pasteras, ordenado por Vázquez, "puso el conflicto en un nivel extremadamente peligroso", señaló.
Seitenfús lamentó que el fallo emitido por el tribunal del Mercosur en setiembre contra los cortes de las cabeceras de puentes del lado argentino del río Uruguay no haya surtido efecto, y que los dos países hayan tenido que recurrir al tribunal de La Haya y a una mediación del rey de España.
"Es gravísimo (...). El Mercosur no dispone de voluntad política ni de instituciones jurídicas: entonces se va a La Haya o se pide mediación del rey Juan Carlos", afirmó.
"Si Uruguay suspende su participación (en el bloque), sería una catástrofe" para la percepción de Mercosur en el mundo, apuntó.
El académico cree que para salir del atolladero "hace falta un hecho político mayor" o que Lula se implique para resolver la crisis. Pero no ve que nada de ello ocurra.
"Hay problemas estructurales y el gobierno brasileño aún no ve la verdadera dimensión de los hechos", subraya Seitenfús.
Los proyectos de integración, energéticos y otros, "son a medio y largo plazo. Y la casa está en llamas", expresó el cientista político, de 58 años, consultor de la OEA y de varios ministerios brasileños.
Por otro lado, Seitenfús ve con cierto optimismo la instalación de un Parlamento regional, pues podría ser "una forma de articulación que coloque al Mercosur fuera del ámbito diplomático", porque "mientras el Mercosur sea tratado sólo por las cancillerías, será meramente superficial".
"Al contrario de lo que se imaginaba, la izquierda no entiende de integración. Es nacionalista", afirma, al referirse a la ola de gobernantes izquierdistas que se instaló en los últimos años en el continente.
Añade que el acercamiento entre Lula y el presidente argentino Néstor Kirchner, de la manera en que se está dando, "le hace mal al Mercosur", porque "sus intereses se sobreponen" a los del bloque.
Según Seitenfús, otro punto débil, que paraliza al bloque, reside en la obligación de tomar todo tipo de decisiones por consenso, y no por mayorías calificadas.
La Venezuela del presidente Hugo Chávez fue admitida con un calendario de adaptación a las normas arancelarias que se extiende hasta 2013, condiciones que se negaron a otros países, como Chile, indicó.
La llegada de Chávez puede sin embargo tener un efecto positivo, si sirve para tomar en cuenta preocupaciones sociales, y no sólo las contabilidades comerciales. Pero también puede servir para que "el Mercosur se convierta en una tribuna antiestadounidense, puramente retórica y política".
Seitenfús, miembro de la Comisión Jurídica Interamericana, participó en la misión de la OEA y la ONU en Haití en 1993 y realizó varios informes para el gobierno de Lula sobre la misión de estabilización de la ONU en ese país caribeño, cuyo brazo militar está al mando de Brasil.
AFP