Marcha fúnebre

JORGE ABBONDANZA

"No voy a sacar las tropas de Irak antes de que la misión haya terminado" dijo George W. Bush el 28 de noviembre. Falta saber qué es lo que llama "misión" y cuándo habrá "terminado". Por el momento, los 44 meses de esa misión han costado 350.000 millones de dólares, pero en los próximos meses se agregará un nuevo paquete presupuestario de 127.000 millones, con lo cual la guerra de Irak resultará más costosa que los ocho años y medio de conflicto en Vietnam. Semejante despilfarro tiene un reverso peor, que es el de las muertes provocadas por la guerra. La revista Lancet, prestigiosa publicación británica de medicina, calculó hace un par de meses que en Irak habían muerto más de 500.000 civiles desde marzo de 2003, pero a esa catástrofe hay que agregar los 2.000.000 de personas que huyeron hacia Siria y Jordania. En julio fueron asesinados 3.590 iraquíes, en agosto 3.009, en setiembre 3.345 y en octubre 3.708. La población iraquí era de 26.500.000 personas, pero quedará algo reducida antes de que la misión de Bush haya terminado.

Sólo un atentado (el que se produjo en febrero de 2006 en Samarra contra un santuario chiita) provocó 418.390 desplazamientos debido a la violencia entre grupos religiosos y otros 15.240 por culpa de operaciones militares, aunque allí la mortandad fue menor que en Fallujah, donde tres meses antes las tropas norteamericanas bombardearon con fósforo a la población civil bajo la excusa de que en esa ciudad se ocultaban terroristas. Las cifras y las bombas no reflejan empero el desastre sanitario y la falta de servicios esenciales (luz, agua) que sufre el resto del país. Para Bush, sin embargo, el problema se reduce a que "los ataques de Al Qaeda hacen que la gente recurra a las represalias", por lo cual el presidente se niega a aceptar que en Irak hay una guerra civil. Sería bueno saber qué es lo que entiende por guerra civil.

El 23 de noviembre, un atentado en Bagdad mató a 152 personas e hirió a otras 236. Al día siguiente, un ataque a cuatro mezquitas en Sadr City acabó con la vida de 30 personas. El 28 de noviembre, cinco niños y un adulto murieron en Ramadi cuando un tanque norteamericano disparó contra un edificio. El 30 de noviembre fueron encontrados los cuerpos de 95 personas en fosas comunes de Baquba y Bagdad, mientras las autoridades locales señalaban que "los secuestros seguidos de ejecuciones sumarias se han convertido en moneda corriente en Irak". El 2 de diciembre, un triple atentado en Rusafa dejó un saldo de 60 muertos. El secretario general Kofi Annan declaró ese mismo día que "Irak vive una situación peor que una guerra civil". Pero quizás exagere, porque Bush asegura que en ese país no hay una guerra civil.

Paul Kennedy, que es un eminente historiador norteamericano, declaró el mes pasado durante una entrevista que "Bush y los suyos no sabían dónde quedaba Bagdad y la mayoría sigue sin saberlo". Pero el escándalo de la guerra, la ocupación y la carnicería prosigue más allá de las ignorancias geográficas, históricas y culturales. Esa calamidad no se detendrá hasta que la misión haya terminado, al final de un camino tapizado de cadáveres.

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