Tres puntos del alma

Peñarol encontró el triunfo a nueve minutos del final con más corazón que fútbol y define el título

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El País

JOSÉ MASTANDREA

Peñarol ganó 1 a 0 y por primera vez en lo que va del Torneo Apertura, quedó primero en la tabla de posiciones y el domingo definirá el título con Danubio en el Estadio Centenario.

El gol de Adrián Apellaniz, a nueve minutos del final, terminó con la angustia y la incertidumbre de casi 30.000 aurinegros que sufrieron como nunca ante un Tacuarembó que le hizo un notable partido de principio a fin.

Ese gol, que terminó dándole el triunfo y la posibilidad de definir el título, llegó cuando el nerviosismo de la cancha se había trasladado a las tribunas.

Porque Peñarol, presionado, apurado, con más corazón que fútbol, se vio atado, cercado por un equipo que le planteó un partido de ida y vuelta, sin mezquindades y con permanente acecho en un contragolpe que no funcionó pe-ro que mantuvo a raya a la última zona aurinegra.

Peñarol salió decidido a todo. A llevarse por delante a su rival, a quedarse con los tres puntos y a lograr cuanto antes un gol que le permitiera encarar el resto del cotejo con tranquilidad.

Pero ese afán, esa idea, no pudo prosperar en el campo de juego. Tacuarembó aguantó los primeros minutos a pie firme y empezó a mover la pelota de un lado a otro. Peñarol no la encontró y cuando la tuvo, no supo cómo manejarla.

No pudo presionar, no pudo adueñarse del trámite del partido y ni siquiera llegó con peligro hacia el arco tacuaremboense.

Los minutos se fueron como arena entre los dedos y la hinchada empezó a sufrir su metamorfosis: del aliento al nerviosismo y la ansiedad hubo un solo paso.

Para el complemento, Gregorio empezó a mover las piezas. Le dio ingreso a Ruben Capria por Maximiliano Arias, soltó más al "Beto" Acosta pero no logró lo que buscaba. Su equipo seguía sin ideas y sin fútbol.

Tacuarembó empezó a sentir el trajín y ya no tuvo la contención del primer tiempo. Peñarol llegó más por su despliegue físico que por volumen de juego y allí surgió la figura de Juan Obelar. El ex aurinegro tapó dos pelotas de gol, una a Egidio y otra a Capria pero además se quedó con un mano a mano ante Vigneri en la única chance clara que fabricó Peñarol. Iban 65 minutos de partido.

Después Gregorio le dio entrada a Pedro Cardoso y cinco minutos más tarde a Adrián Apellaniz. El técnico aurinegro apeló a toda su artillería porque miraba el reloj segundo tras segundo y las agujas iban a una velocidad increíble.

Del otro lado, Carlos Manta hizo lo suyo. Metió tres cambios escalonados. Tres hombres veloces y con llegada. Intentó pegar el zarpazo pero no pudo.

Peñarol, empujado por su gente, apoyado por su hinchada, creció en la cancha con más alma que argumentos. Llevó a su rival contra su área. Una, dos, tres pelotas de gol, rebotes y el peligro que se diluía. Hasta que llegó el sexto corner de la noche. La pelota llegó combada al corazón del área tacuaremboense y Apellaniz, que recién había ingresado, metió un cabezazo bárbaro. La pelota se metió arriba, lejos de las manos de Obelar y la cabeza de Franco Sosa que no pudo desviar el testazo del delantero aurinegro.

A nueve minutos del final, las tribunas del Centenario explotaron en un solo grito de gol. Los jugadores se fundieron en un abrazo amarillo y negro, las bengalas salieron como por arte de magia y las banderas flamearon sin parar hasta que llegó el pitazo definitivo de Gustavo Siegler.

Cuando el árbitro marcó el final, llegó el afloje. El alivio para los hinchas aurinegros que veían cómo se les iba el partido y el campeonato.

Peñarol ganó. Logró tres puntos que le permiten soñar. Fueron tres puntos ganados con el alma...

Las cifras

7 - victorias en forma consecutiva sumó anoche Peñarol al vencer a los rojos del Norte

32 - puntos tiene ahora el equipo carbonero, uno más que Danubio, que hoy juega con Defensor

ARÉVALO RÍOS

Impresionante despliegue de Egidio Arévalo Ríos. Una vez más, la figura del espectáculo. Un león en el medio.

JUAN OBELAR

Sacó varias pelotas de gol. Tapó dos mano a mano: uno a Vigneri y otro a Delorte. El mejor de su equipo.

Apellaniz: "Entré para aportar, no pensé que iba a hacer el gol"

"Ando volando en las prácticas, pero el equipo venía bien, ganando y equipo que gana no se toca. Además, yo sabía que el primer cambio es siempre Pedro Cardoso. Yo alentaba y esperaba una oportunidad. Cuando entré lo hice para aportar, nunca pensé que iba a hacer el gol".

Castillo: "Fue una batalla muy dura, donde el fútbol no apareció"

"Fue una batalla muy dura, sobre todo en el primer tiempo. El fútbol no apareció, fue un partido muy luchado que finalmente, por suerte pudimos ganar. Lo sacamos con el apoyo de la hinchada, que estuvo como siempre. Ojalá podamos darles la alegría del campeonato el domingo".

Olveira: "Ahora a descansar y mirar por la televisión a Danubio"

"Teníamos tres o cuatro jugadores sentidos y durante la semana casi no habíamos entrenado. Y cuesta. No se jugó bien y por momentos Tacuarembó tuvo la pelota, lo importante es que se ganó. Ahora hay que descansar y mirar por la tele a Danubio y Defensor que va a ser lindo partido".

Manta: "Demostramos entrega, algo que esta vez no podía faltar"

"En el mejor momento de Tacuarembó, cuando Peñarol no encontraba el resultado, convirtieron el gol de pelota quieta que es el arma de ellos. Me quedé satisfecho con los muchachos, sólo faltó el puntillazo. Dejamos una buena imagen y demostramos entrega, algo que hoy no nos podía faltar".

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