Para "tender puentes de comunicación" con la oposición el Presidente convocó al diálogo en primer lugar al mal llamado "jefe" de esta última.
Larrañaga no lo es, pero vaya si será representativo en tanto que Presidente del principal partido opositor. Se aclaró que este sería el primer paso porque seguirán después otros. La idea parecería ser la de irlos tanteando de a uno.
Cada vez que se producen estos encuentros con los anunciados fines, se especula enseguida con la posibilidad que las minorías pasen a ocupar cargos de administración y gobierno.
Es muy posible que se converse de este tema, y si así fuera, en el manejo del mismo el Partido Nacional debe ser cauteloso.
Originalmente no nos pareció mal que el Partido tuviera sus representantes en la administración pública. En política todas las posiciones sirven, siempre y cuando que por la aceptación de su ofrecimiento no se paguen precios desmesurados y no se persigan fines menores.
Pero aquella vez se demoró mucho, hubo malos entendidos, desinteligencias internas, y finalmente un emplazamiento insolente del gobierno obligó a los blancos a dar el portazo.
Recientemente, cuando na-da hacía prever este paso que ha dado el Presidente, el Dr. Lacalle se preguntó públicamente si no sería este un momento propicio para replantearse el problema.
Fue cuando la interpelación al Ministro de Cultura por el provisorato asignado en la Fiscalía de Corte, sesión parlamentaria en la cual se abrió un paréntesis para seguir dialogando sobre el punto y la integración del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral.
Lacalle no tuvo eco en el Directorio nacionalista. Pero tuvimos ocasión de conversar con él del asunto distendida e informalmente hace unos días, y expuso argumentos que nos hicieron reflexionar.
No es cuestión de enfocar la situación, nos decía, como si fuera una repartija de cargos. No son los cargos lo que importan, lo que importan son los controles.
El Partido Nacional ha vivido muchos años, casi un siglo, en la oposición, y le aportó al país la mayor garantía que estaba a su alcance, la de controlar al gobierno marcando presencia en la administración.
No se controla bien desde afuera y con un gobierno de mayorías absolutas, que maneja todo a placer con organismos ilegalmente desintegrados, que para conseguir resoluciones que requieren mayorías especiales hace correr a los directores de uno para suplir al que falta en otro -un caos-, el Partido Nacional puede aportar mucho.
Adviértase que en la enseñanza, dramática prioridad a atender de inmediato en donde al tiempo que se reducen cursos de inglés se inculca que los tupamaros y comunistas fueron héroes que enfrentaron a la dictadura, distorsionando sin piedad nuestra historia, el riesgo es de copamiento total por décadas.
También sería fundamental la presencia en Ancap y en UTE para contribuir a elaborar una política energética que el país necesita imperiosamente. Sólo son ejemplos.
Entonces, si nos llaman para hablar es porque nos necesitan. Nadie regala nada.
No nos apuremos en decir que no, porque si logramos abrir puertas que nos permitan controlarlos, habremos dado un paso adelante muy importante.
El arte está en saber negociar para darle, una vez más en la historia, un centinela útil al país, que lo está reclamando.
RODOLFO SIENRA ROOSEN