Sábado | 02.12.2006
Montevideo, Uruguay | 08:36
  - Internacional
Todo el entorno ruso está salpicado de su radiación
Misterio. El senado italiano, hoteles, aviones y parientes

LONDRES AFP, AP Y EFE

El "caso Litvinenko" tiene todos los ingredientes de una novela de espías y cada día le agrega más. Ayer se supo que un familiar del ex espía ruso envenenado también está contaminado con polonio, así como su contacto, Mario Scaramella.

Litvinenko falleció en un hospital de Londres el pasado 23 de noviembre tras la ingesta de una dosis de polonio 210, una sustancia radiactiva, después de 22 días de agonía durante los cuales denunció un complot urdido, en su opinión, por Vladimir Putin. Moscú ha rechazado todas las acusaciones.

Esta trama que vincula a Gran Bretaña, Rusia e Italia está repleto de nuevos "capítulos". Ayer fue cerrada una habitación de un hotel de East Sussex para hacer pruebas de contaminación radiactiva. La sustancia ya había sido detectada, entre otros lugares, en aviones que cumplían el trayecto Londres-Moscú.

Ayer se anunció que el Senado italiano está buscando rastros de polonio 210 en su sede de Roma, luego de saberse que Scaramella está contaminado. Este enigmático personaje se reunió con el senador Paolo Guzzanti, ex presidente de la comisión parlamentaria Mitrokhine, encargada de investigar la influencia soviética en Italia en tiempos de la URSS.

Scaramella ha sido hospitalizado, aunque las primeras informaciones apuntan a que su estado no reviste gravedad.

Como todo el entorno de Litvinenko, Scaramella es sospechoso. El estaba en el restaurante japonés donde el ex espía ruso comenzó a sentirse enfermo, el 1° de noviembre. Con supuestos contactos en el mun-do de los servicios secretos, se supone que el italiano iba a entregarle información valiosa sobre el asesinato de una periodista rusa, Anna Politkovskaia, tan crítica de Putin como Litvinenko.

Poco se sabe en realidad sobre Scaramella, quien ha negado toda vinculación con el crimen. Oficialmente es "experto en derecho espacial y seguridad ambiental". Para otros es simplemente un mitómano. Se- gún el Corriere della Sera, exis- ten grabaciones en la que este hombre asegura que Romano Prodi estaba vinculado con la KGB, de la ex URSS.

Un día después de la muer-te de Litvinenko, cayó enfermo por envenenamiento el ex primer ministro ruso Egor Gaidar. Hasta el momento, no pudo establecerse ningún vínculo entre esos hechos.

Pero ambos estaban interligados. Litvinenko fue durante un tiempo uno de los guardaespaldas de Gaidar. Andrei Lugovoi, otro ex agente, hoy hombre de negocios, que se encontró con el fallecido el 1° de noviembre, también estuvo en la seguridad del ex primer ministro.

La investigación del suceso, que para el Scotland Yard es "muerte sospechosa", está a cargo de la sección antiterrorista y se traduce en una reunión casi diaria del grupo Cobra, la oficina británica encargada de los informes de seguridad nacional más urgentes.

Estaba avisado

El ex agente de los servicios rusos Mihail Trepashkin dijo en una carta desde prisión dada a conocer ayer que había advertido en 2002 a Litvinenko que la agencia sucesora de la KGB, la FSB, había formado un equi-po para asesinarle a él y otros enemigos del Kremlin. Trepashkin fue arrestado en 2003 y declarado culpable de divulgar secretos estatales.

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