Sábado | 02.12.2006
Montevideo, Uruguay | 07:56
  - Internacional
La región pasó su año de recambio electoral
Panorama. Diez elecciones afianzaron un dominio de izquierda en América Latina

EFE

América Latina cierra mañana en Venezuela un ciclo de elecciones presidenciales que abarcó 10 países en un año y muestra un panorama político polarizado, con divergencias patentes en proyectos regionales, relaciones exteriores o economía.

De norte a sur, Latinoamérica se reparte entre dos ejes, conservador y socialdemócrata, y un tercer grupo que se declara "revolucionario" encabezado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el archirrival de Washington en el continente.

En el polo opuesto y con gobiernos conservadores o liberales, Honduras, El Salvador, Guatemala, Colombia y México, donde ayer asumió la presidencia Felipe Calderón en una coyuntura inédita con la amenaza de boicot de la izquierda, que no reconoce su victoria.

Tanto México como Perú, donde gobierna el socialdemócrata Alan García, fueron un duro revés para la izquierda populista y para su líder, Chávez.

Pero con la victoria de Rafael Correa en Ecuador, Chávez parece ganar un aliado a su "revolución bolivariana", apoyada sin fisuras por Evo Morales, anfitrión en Cochabamba el sábado 9 de la II Cumbre de la Comunidad Sudamericana (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela).

Esa Cumbre también recibe como triunfador a Lula da Silva, gobernante de "una izquierda moderada y moderna", igual que la chilena Michelle Bachelet, según Charles Shapiro, subsecretario de EE.UU. para el Hemisferio Occidental, quien considera que en América Latina hay "tendencias nacionales" sin predominio ideológico.

Pero en Cochabamba la balanza se inclinará a favor de socialdemócratas o socialistas porque, aparte de Colombia, solamente Paraguay tiene otro gobernante conservador.

Igual se propone que la Cumbre dé pasos concretos sobre conexión física, energía y desigualdad social.

Como dijo el canciller de Chile, Alejandro Foxley, es fundamental tener un programa de inversiones compartido.

Sin embargo, escarmentado por los problemas aún sin resolver de Petrobras en Bolivia, el Gobierno de Brasil propone, según dijo el martes su ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau, la construcción de una red sudamericana de gasoductos que una a "varios productores y consumidores". Eso se distancia del gran proyecto regional de Chávez, el Gasoducto del Sur, una tubería de 10.000 kms para llevar gas venezolano hasta el Cono Sur.

A esas diferencias se añaden las comerciales o sobre inversión extranjera, pues mientras Chile, Perú, Colombia, Brasil y Uruguay apoyan la apertura comercial y la inversión privada, vuelven las nacionalizaciones en Bolivia y en Venezuela, que dejó la Comunidad Andina por oponerse a los TLC de Colombia y Perú con Estados Unidos. Correa no avalará el TLC de Ecuador y volteó su mirada al Mercosur.

Hoy muchos gobiernos americanos y de fuera de la región que tienen la mirada puesta en México y Venezuela, porque de la estabilidad del primero y del alcance del probable triunfo de Chávez, dependen tomas de posición en política internacional, como ocurrió en la ONU con la disputa entre Guatemala y Caracas por un asiento en el Consejo de Seguridad.

Allí quedó claro que la mayoría de los países latinoamericanos optan por contemplar las polémicas entre Caracas y Washington y esperar a ver como se resuelven bilateralmente.

En declive la influencia de Washington, Brasil vuelve a tener un papel moderador en las tensiones regionales, para que la importancia de aunar esfuerzos en proyectos de integración y la mera convivencia propicien el pragmatismo.

Así parece orientarse el propio Lula, dispuesto a gobernar con una inusual coalición de izquierda y centroderecha.

En cambio, en vísperas del primer aniversario de su victoria, Evo Morales impuso un nuevo reglamento en la Asamblea Constituyente que arrincona a la oposición.

Y entre las patentes divergencias abiertas entre socios latinoamericanos destaca el enconado conflicto entre Argentina y Uruguay.

Asumió Calderón en México

Felipe Calderón, inició su mandato de seis años como presidente de México con augurios de luchar con mano firme contra la violencia y la "piedra en el zapato" de la oposición del izquierdista Andrés López Obrador.

Calderón, de 44 años y del conservador Partido Acción Nacional (PAN), reiteró su llamamiento a un diálogo "con todas las fuerzas políticas" para ocuparse "de los asuntos supremos de México" y de superar la pobreza y la desocupación.

El nuevo presidente juró el cargo en una ceremonia en el Congreso, que estuvo amenazada por los seguidores de López Obrador y reflejó la polarización política existente en el país.

Calderón dijo en su discurso que dará prioridad al restablecimiento de la seguridad en el país, donde los narcotraficantes han asesinado a más de 2.000 personas en los últimos 11 meses.

López Obrador, quien se autoproclamó "presidente legítimo" el pasado 24 de noviembre, ha anunciado que no dará tregua a Calderón y que seguirá luchando por "construir un nuevo país" con "los mexicanos de la base, hasta donde se pueda y con lo que se pueda". Aseguró que "el régimen de derecha que se pretende imponer en México utiliza a la Policía y al Ejército para reprimir al pueblo", lo que, aseguró, "será distinto en el gobierno legítimo" que dice encabezar. efe

Renacida oposición a Chávez

La fase final de la campaña para las elecciones venezolanas mostró como una de las mayores sorpresas el regreso masivo de la oposición a la batalla electoral, luego de haberse retirado de las legislativas en diciembre de 2005 y haber perdido un referéndum que buscaba revocar el mandato de Chávez en agosto de 2004, que la dejó desmoralizada. Manuel Rosales, gobernador del petrolero estado Zulia, logró reanimar a la alicaída oposición. Pero el tiempo se agotó para su vertiginoso ascenso, que le hizo pasar de una intención de voto de 7% que registraba en agosto hasta un máximo cercano al 40% en noviembre, según los sondeos. La abstención podría oscilar del 30% al 40% de los casi 16 millones de inscriptos, según los especialistas. La apuesta de la oposición en estas elecciones es, si no gana, al menos reconstruir una fuerza que sirva de contrapeso a Chávez. Ese escenario marcaría una ruptura con las batallas opositoras de los últimos años, al final de las cuales los principales rivales desaparecieron de la escena política.

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CARACAS. Simón Bolivar, José Martí, Fidel Castro y, fuera de cuadro, Hugo Chávez, el equipo de la izquierda venezolana. Foto(AP)
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