Estambul - El papa Benedicto XVI finalizó hoy su viaje a Turquía con el deseo de haber contribuido a "una mejor comprensión" entre las religiones y las culturas, en especial el Islam.
Al emprender el regreso, aseguró: "dejo parte de mi corazón en Estambul".
El pontífice celebró hoy una misa en la Catedral del Espíritu Santo de Estambul, donde dijo que la Iglesia "no puede imponer nada" sino que "pide poder vivir libremente", en una nueva alusión a la libertad religiosa.
"Siento que como pastor de la Iglesia católica es mi deber dar una contribución entre las culturas y las religiones, esta es una tarea específica de los cristianos", afirmó el pontífice.
Se sabe que "la Iglesia no puede imponer nada a nadie, sino que pide simplemente poder vivir libremente para revelar que ésta no puede esconder a Jesús, que nos amó hasta el fin sobre la cruz y que nos dio su espíritu, presencia viva de Dios en medio de nosotros y en lo más profundo de nosotros mismos", dijo el pontífice en la Iglesia del Espíritu Santo.
En la misa estuvieron presentes el patriarca ecuménico ortodoxo Bartolomé I, el sirio ortodoxo, el armenio y representantes de las iglesias protestantes.
Pensando en la pequeña comunidad católica turca, de 30 mil fieles, el Papa subrayó que a la Iglesia "le corresponde un camino humilde para acompañar cada día a los que no comparten nuestra fe pero que declaran tener la fe de Abraham y que adoran con nosotros el Dios único y misericordioso".
Benedicto XVI recordó también, antes de regresar a Roma, las relaciones entre Turquía y Europa, con referencia a la "historia común forjada en Estambul entre las diferentes religiones que allí conviven".
¨"Cómo no pensar en los diferentes acontecimientos que forjaron aquí mismo nuestra historia comúnâ", afirmó, dirigiéndose a los representantes de "otras comunidades eclesiásticas (ortodoxos y protestantes) y de otras religiones" presentes.
El tema de la libertad religiosa estuvo siempre presente durante el viaje polémico del Papa a Turquía, estado laico con un 95 por ciento de musulmanes, donde la libertad de culto está garantizada pero la actividad pública de las pequeñas minorías cristianas, en particular ortodoxa, es limitada.
El pontífice reiteró su agradecimiento a las autoridades turcas por todo lo que el país hizo para el éxito del viaje.
Al llegar a Turquía, el Papa sorprendió cuando se manifestó en favor del ingreso de este país a la Unión Europa, habida cuenta de su rechazo en el pasado.
Aunque también afirmó que el respeto de la libertad religiosa para las minorías debe ser un criterio para la entrada en la UE.
"Si bien no pude ver mucho de Estambul vi Santa Sofía y la Mezquita Azul, y esto quedará para mi como una impresión permanente", agregó.
El gobernador Muammar Guler lo invitó a regresar a Estambul y él respondió: "Soy viejo, no sé cuánto el Señor me concede, estoy en sus manos".
Al despedirse en el aeropuerto, el Pontífice fue saludado por miembros de la Conferencia Episcopal turca y por Bartolomeo I, entre otros representantes religiosos, así como por autoridades locales.
ANSA