A cuatro años de la debacle financiera de 2002 donde hubo una sangría de depósitos de no residentes, bancos locales e internacionales están moviendo sus fichas para administrar fondos de inversores del exterior de alto poder de ahorro.
Durante la crisis financiera Uruguay perdió la mayor parte del negocio con no residentes. En diciembre de 2001 sus depósitos llegaban a U$S 6.557 millones y en septiembre pasado eran de solamente U$S 2.351 millones.
Indicios de esta tendencia son las movidas en el juego de pases de ejecutivos entre los bancos y el creciente interés de bancos multinacionales de instalar oficinas de representación en el país. Fuentes privadas y del Banco Central (BCU) confirmaron a El País que existe un fuerte movimiento de estos bancos por instalarse en Uruguay. En el Central se dijo que "el interés principal" de estos bancos es atender a los clientes externos desde Uruguay.
Actualmente hay 24 representaciones de instituciones financieras constituidas en el exterior que instaladas mayoritariamente en el World Trade Center y en Zonámerica.
"Hay movimientos por seguir instalándose en el país y es bueno porque se trata de exportaciones de servicios financieros desde Uruguay", dijeron las fuentes.
Operadores privados y funcionarios coincidieron en señalar los conceptos de seguridad jurídica y secreto bancario para explicar la posibilidad de atraer los negocios de la región al país.
Una oficina de representación de un banco "de primera línea" se instalará antes de fin de año con fuerte presencia de personal, dijo una fuente de un estudio jurídico relacionada con la llegada del banco. En octubre se autorizó a operar la representación de Santander Bank & Trust de Bahamas y en agosto se instaló una oficina de Crédit Agricole y en noviembre pasado del Lloyds de Ginebra.
Entre los bancos privados también hacen su juego para apuntalar los equipos de banca privada para competir por los sectores de ingresos más altos del país y de otras naciones del área.
Crédit Uruguay se quedó con la principal ejecutiva del área de banca privada del ABN AMRO, mientras hubo otras movidas entre bancos privados, donde uno de los activos más preciados es el portafolio de contactos de los ejecutivos. En Uruguay los sectores de la denominada banca privada atienden a clientes con más de U$S 250 mil en activos líquidos.
Entre los locales, el manejo de sus ahorros en función de la llegada de la reforma tributaria es uno de los nichos que se abrirá para las instituciones.
Mientras se mueve el mercado de gestión de fondos privados, también se ven señales alentadoras en la actividad de fideicomisos manejados por actores del sistema financiero. El Banco República ya inició gestiones ante el Central para actuar como fiduciario y administrar fideicomisos. También lo hará el Bandes para lo que están en Montevideo expertos venidos desde Caracas.