Ricagni cree que el contrato con Ficus es "de una gran vaguedad"

El dirigente, que sufragó en forma negativa, dijo que al original "lo votaba con las dos manos"

DANIEL ROSA

La falta de claridad del contrato aprobado por el Consejo Directivo de Peñarol para la asociación estratégica con la firma asesora FicusCapital fue la razón del voto negativo del dirigente Carlos Ricagni, quien expresó a El País que si se hubiera establecido con precisión que lo que se ponía a consideración era la propuesta original "la votaba con las dos manos", dijo. No obstante, cree que lo que se aceptó fue un contrato "de gran vaguedad".

En la sesión de Consejo efectuada el martes (de la cual no tomó parte el presidente José Pedro Damiani) se resolvió por 7 votos contra 2 (tampoco participó Alvaro Amoretti) aceptar la asociación estratégica con FicusCapital para que se encargue de asesorar a la dirigencia a fin de mejorar la gestión de la institución. "Lo que se aprobó fue un acuerdo que va a llevar algunas observaciones. Creo que hubiera sido más prudente que se nos hubiera otorgado la semana de plazo que solicité con el objetivo de estudiar más a fondo los alcances de este contrato, pero se insistió en que la votación debía realizarse en ese momento y yo voté en forma negativa no porque rechace el proyecto de Ficus -porque en definitiva una asesoría para mejorar la gestión todos la vemos como algo positivo-, sino porque hubo dos proyectos y realmente no sé cuál se votó", explicó Ricagni.

PROYECTOS. El dirigente, que ingresó al Consejo Directivo tras la renuncia de Ruben Marturet, indicó que "el proyecto original, fechado en agosto, está muy bien presentado y me parece excelente, pero el segundo es de gran vaguedad. Y tengo toda la sensación de que se puso a votación precisamente éste".

Ricagni explicó que el primer proyecto de contrato lleva el título "Turnaround" (Voltereta en inglés), "lo cual significa que se iba a transformar absolutamente el modelo de gestión del club. Ni los dirigentes de Peñarol ni oferentes externos trajeron algo tan sólido al Consejo, en donde el análisis que se hace toma elementos que, por las fuentes de información que citan, tienen bases en estudios de clubes europeos. Ese proyecto apunta definitivamente a cómo transformar a Peñarol en una institución moderna, situándolo en la industria del deporte, una terminología que por aquí asusta pero que es del mundo real".

agosto. Sin embargo, "no sé qué pasó desde agosto hasta ahora que en el medio apareció otro proyecto, de la misma firma, que es mucho más ambiguo, porque entra en el terreno de algunas cosas ya transitadas, como la construcción del estadio, y yo me pregunto a quién en estos momentos se le pasa por la cabeza esa idea", dijo Ricagni.

Este segundo modelo de gestión se titula "Proceso de asesoría Peñarol-FicusCapital" y -según el consejero aurinegro- se mete más en el tema del merchandising, el marketing, la captación de socios, "pero no hay tanto involucramiento como en el original", sostuvo. "Es un proyecto más débil", acotó.

Lo cierto es que el contrato está aprobado y Ricagni cree que sus dudas se despejarán "cuando se elabore el plan de negocios, porque lo interesante de lo aprobado es que la realización del mismo primero debe ser sometido a la voluntad del Consejo Directivo, pues no se le está entregando el club a ninguna empresa, sino que todas las decisiones importantes son resorte de la dirigencia de Peñarol", indicó.

El alcance

REORDENAMIENTO. Ricagni aclaró que el acuerdo al que se llegó con FicusCapital de ninguna manera involucra la parte deportiva. "No es un gerenciamiento deportivo, de los cuales hay tantas malas experiencias últimamente, sino que se apunta a que la firma asista a la institución en un plan de reordenamiento. Pero que quede claro que las fichas de los futbolistas van a seguir perteneciendo a Peñarol", indicó.

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