Enrique Beltran
Es una estrategia reiterada, con frecuencia olvidada, que el comunismo y sectores marxistas afines, si acceden al gobierno por una revolución popular contra una dictadura, como en Cuba, o en una coalición de partidos que triunfa en las urnas según las reglas de la democracia, se deslizan en los centros de poder, y cuando creen que se han consolidado en ellos, se sacan la careta benevolente y muestran su verdadero rostro.
Muchos no creyeron que el triunfo del Frente Amplio pudiera entrañar peligros para nuestro Estado de Derecho, ni para nuestras libertades, a pesar de que buena parte de las fuerzas que lo integran no parecieron apearse de sus antecedentes totalitarios. A poco más de un año y medio de su gobierno, la Convención del Partido Nacional, reunida el 9 de octubre, aprobó el documento del Directorio, que es un toque de alarma ante el grave debilitamiento de aquel Estado. Denunciaban y condenaban diez graves violaciones a la Constitución. Fue sólo la parcial instantánea de un proceso que ha seguido en avance. En el correr de pocos días se fueron agregando, a un ritmo creciente, nuevas embestidas contra libertades esenciales.
Una de esas embestidas fue la disparada por la jerarquía de INAU contra Gabriel Pastor, Secretario de Redacción de "Búsqueda". Ese semanario dio a publicidad una mamarrachesca y politizada "propuesta educativa" aprobada por su directorio y remitida por correo electrónico a todas las oficinas del organismo. Poco después, Gabriel Pastor y su señora eran "invitados" de pronto a concurrir a las oficinas de ese organismo para ser investigado su hogar, a raíz de una denuncia telefónica anónima, genérica e irresponsable, que se había presentado exactamente al día siguiente de la difusión de aquel documento casi incunable. Antonio Mercader en su prestigiosa columna definió el acoso del INAU al periodista como un "asalto a la libertad". A su vez el Directorio y la Convención del Partido Nacional condenaron esa propuesta educativa como "una arenga político partidaria, plagada de agravios e inexactitudes, no por ello menos inconstitucional". No descartaron las acciones de responsabilidad ante la Corte Electoral. El gobierno, en cambio, silba en la oscuridad.
La designación de la Fiscal de Corte es otra abierta violación a la Constitución. Refleja esa mentalidad autocrática, donde la verdad está siempre del mismo lado: del que yo hago lo que quiero. Si lo puedo hacer dentro del derecho, bien. Si respetándolo no lo puedo hacer, pues se deja el respeto a un lado y se sigue adelante. Es este, el de la Justicia, el terreno más próximo a la vigencia efectiva y última de los derechos y libertades de la persona humana.
La embestida más peligrosa, la que se desnuda y arroja las últimas pilchas, es el seudodebate educativo, como antesala de un congreso, que lo quieren impaciente, para dar el manotazo final para adueñarse de la educación y de la conciencia del futuro. La renuncia del Profesor Rilla es una resonante advertencia de lo que se está cocinando. Son platos de esa cocina: la invitación de la directora del liceo de Nueva Helvecia para evocar el asalto al Club de Tiro Suizo y la insólita opinión de profesores de que ese hecho integra el patrimonio cultural nacional; revelan hasta dónde se creen los dueños de la enseñanza y cuán dispuestos están a licenciar las disposiciones constitucionales que obsten a esa apropiación.
El verdadero patrimonio nacional es entre otras muchas cosas, el valor, la inteligencia y la calidad humana de nuestra gente, el sentido de comunidad forjado por la historia, el paisaje, y nuestro común destino es el conjunto de libertades que amparan nuestra dignidad. Nuestra convivencia en la tolerancia y la independencia de nuestros jueces, nuestro pluralismo político e ideológico, el afán de justicia sin dejar la libertad en el camino, el valor de nuestra cultura, la presencia de nuestros recuerdos y el reto de nuestras esperanzas, para mejor enriquecerlo. Vientos con tufillo totalitario no lo enriquecen, sino que lo saquean.