BOGOTÁ - "El Gobierno no buscará acuerdo humanitario alguno con las FARC", anunció el presidente colombiano Alvaro Uribe durante un vehemente discurso en la Escuela Superior de Guerra, situada en el complejo castrense del Cantón Norte de Bogotá, donde el jueves estalló el coche bomba que hirió a 23 personas.
Uribe aseguró que "el único camino que queda es el rescate militar y policial de los secuestrados", y pidió perseguir a los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
"El gobierno ha condenado a muerte a los secuestrados", replicó inmediatamente a Uribe, Yolanda Pulecio, madre de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, una de los 59 secuestrados que se pretende intercambiar por un número indeterminado de guerrilleros presos.
Los analistas plantean hipótesis sobre el origen del atentado y no descartan la participación de las FARC ni la de oficiales interesados en desviar la atención de escándalos de corrupción o fracasos operativos.
Uribe aseguró que se interceptó un mensaje enviado por un miembro de las milicias urbanas de las FARC, que sería el autor del atentado, en el que le comunicó a los jefes de esa guerrilla: "ya cumplí la graduación".
La guerrilla acusó al gobierno de planear el atentado.
Las FARC tienen en su poder a algunos desde hace ocho años, a decenas de policías, soldados, un ex ministro, un ex gobernador, doce ex diputados regionales, seis ex parlamentarios, tres contratistas estadounidenses y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que también tiene nacionalidad francesa. EFE