Dos en la crisis de los treinta y pico

G.Z.

Se ha dicho que podía titularse Nuevas escenas de la vida conyugal. Lo que cuenta La vida secreta de un dentista, película independiente norteamericana dirigida por Alan Rudolph que BuenCine acaba de editar directamente en video, es lo que habitualmente se denomina "la crisis de los treinta y pico".

El matrimonio Hurst (Campbell Scott, Hope Davis) tiene solamente una hermosa casa, dos autos, tres hijas, pero también un vacío existencial que el guión de Craig Lucas, basado en una novela muy leída en los Estados Unidos de los `80 (The Age of Grief, de Jane Smiley), explora de una manera ligera que ha sido descrita como "ligera, pero de ningún modo superficial". El componente autodestructivo que contamina crecientemente la relación encarna en un paciente del protagonista que al principio aparece corporalmente y luego se convierte en una suerte de "alter ego" famtasmal (Denis Leary).

El film resulta muy característico de las preferencias del director Rudolph, un independiente que comenzó como asistente de Robert Altman, hizo varias cosas de interés en los años setenta y ochenta (Llámame a Los Angeles, Quédate conmigo, Los modernos, Equinox) pero que luego pareció apagarse un poco, pese al pequeño sobresalto de la discutida Desayuno de campeones, sobre novela de Kurt Vonnegut.

Todo indica que retornó en buena forma en éste, su último film, realizado en el año 2002, donde se aseguró por lo menos el respaldo de un par de intérpretes de primera línea y ampliamente elogiados: Campbell Scott (el hijo de George S.) y la excelente Davis. También ha recibido un mayoritario apoyo de la crítica internacional. El habitualmente equilibrado y bien informado Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, que suele ser la voz del sentido común, se refiere a La vida secreta de un dentista como "un buen y por momentos muy buen film, que pudo incluso ser grande".

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