DANIEL HERRERA LUSSICH | CORRESPONSAL PERMANENTE | EL PAIS EN WASHINGTON
En círculos empresariales y cercanos al gobierno estadounidense despierta incertidumbre y ciertos temores el artículo aparecido en la primera plana del Washington Post, en la edición del domingo, dando detalles de expropiaciones y actos de violencia en campos propiedad de extranjeros en Corrientes, Argentina.
Los informantes dejan traslucir su inquietud, alguno de ellos integrantes de las firmas que se reunieron en Nueva York con el presidente Néstor Kirchner, por la contradicción que sale a luz entre las denuncias que formulan un millonario y conocido filántropo americano, Douglas Tompkins, fundador de una compañía de ropa y de la conocida firma "Esprit" y apoderados de la conocida casa italiana "Benetton", obligados a enfrentar amenazas de expropiación de sus campos, virulentas acciones y declaraciones de espeso tenor, provenientes de un piquetero-gobernante y una diputada justicialista, que contradicen las recientes promesas del mandatario argentino en la Bolsa de Nueva York y en la reunión a puerta cerradas con los empresarios americanos. Kirchner en esas dos oportunidades, dio seguridades a los hombres de negocios americanos de que los que desearan invertir en Argentina contarían con un gobierno que mantendrá un tipo de "economía clásica" con máximas garantías para el capital que llegará del exterior.
Mientras el presidente Néstor Kirchner exhibía señales públicas de su disposición a una política económica abierta al inversionista del exterior, un líder de un grupo de piqueteros, Luis D `Elía, que respalda al oficialismo kirchnerista y ha sido encumbrado al cargo de secretario gubernamental de Tierras, se dirigió al campo del estadounidense Douglas Tompkins, cortó las alambradas, argumentando que bloqueaban rutas que usaban de paso 150 familias indígenas de la zona : "yo fui", sostiene el piquetero, "a poner fin a ese delito", en actitudes aparentemente muy opuestas a las de su presidente, comentan con dudas los ejecutivos estadounidenses.
El filántropo sostiene que "nunca ocultó la compra de las tierras, 215 mil hectáreas en esa zona y 100 mil en otra, con la idea de unirlas con una extensión similar vecina en Chile y donar, buena parte, a los gobiernos nacionales de ambos países, una vez transformadas las tierras en un parque natural que conserve las extraordinarias y únicas especies animales del lugar. "Me están persiguiendo bajo la etiqueta del progresismo y soy el único individuo que está comprando tierras del sector privado y luego de recuperarlas ecológicamente las entrego, soy el primero en nacionalizarlas sin indemnización alguna", explica con molestia el inversor estadounidense.
Simultáneamente la diputada Méndez de Ferreira, se pronunció contra la "extranjerización de las tierras, estamos contra la concentración, y denuncia al americano Tompkins de ser lindero del denominado "Acuífero Guaraní", una de las mayores reservas del mundo de agua dulce y junto con D`Elia, lo acusan de ser un " agente" y de estar preparando la "entrega de esa región a los Estados Unidos".
Bajo esos eslóganes y con el respaldo de otros 30 legisladores oficialistas, apoyan el proyecto de expropiación.
Tompkins niega terminantemente haber alambrado su campo e impedido el acceso a pequeñas propiedades de campesinos, solicita la protección de las autoridades argentinas por el trato arbitrario y discriminatorio del gobernante piquetero y agrega concluyente : "por supuesto que me iré de Argentina si prospera la iniciativa del señor D`Elía".
CONTRA BENETTON. A su vez el dirigente piquetero y la diputada Méndez entablaron una lucha frontal y demandan la expropiación de tierras propiedad de "Benetton". Ambos activistas argentinos se han "colocado en pie de guerra" porque sostienen que las extensiones adquiridas, hace un buen tiempo por la firma italiana, en realidad pertenecen a dos familias de indios mapuches que argumentan que "integran el patrimonio Mapuche" desde tiempos ancestrales.
El problema llegó a los estrados judiciales y el juez negó todo derecho a los Mapuches, a pesar de lo cual D`Elía y la diputada justicialista continúan firmes con la iniciativa de expropiación en el Parlamento.
Según Tompkins, dice al corresponsal del Washington Post, las grandes dudas surgen cuando con alarma observan, después de las expresiones de una semana atrás del presidente Kirchner convocando a inversores, que sin embargo el gobierno argentino mantiene ante estos problemas una nebulosa y omite toda opinión, ni apoya ni condena las acciones vandálicas y expropiatorias del Secretario de Tierras, el ex piquetero Delía.