MAMI | AP, AFP Y EFE
Los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, líderes y fundadores del Cartel de Cali, en su momento la mayor banda de narcotráfico del mundo, se declararon ayer culpables de narcotráfico y lavado de dinero ante un tribunal federal de Estados Unidos, en Miami, luego de obtener un acuerdo para proteger a sus familiares.
En Washington, miembros del gabinete del presidente George W. Bush aseguraron que esto significa "la muerte" del Cartel de Cali. Sin embargo, el gobierno colombiano reaccionó con más cautela, afirmando que la lucha contra las drogas seguía siendo el mayor reto del país.
Varios meses de negociación entre los hermanos y los fiscales permitieron la declaración de ayer. Los Rodríguez Orejuela cumplirán una sentencia obligatoria de 30 años de prisión (Gilberto tiene 65 y Miguel 63), y devolverán bienes por 2.100 millones de dólares. En cambio, 28 personas ligadas a ellos podrán retener propiedades y otros bienes no obtenidos con dinero del narcotráfico, además de ser retirados de "listas negras" de Estados Unidos que le impedían hacer negocios con entidades de ese país.
APOGEO. El Cartel de Cali surgió con fuerza a finales de la década de 1970 y llegó a ser considerado por Estados Unidos como la mayor organización narcotraficante del mundo, que controlaba el 80% de los envíos de cocaína a ese país. Era conocido por sus ingeniosos métodos contrabandistas, como la heroína escondida en troncos de madera ahuecados y en cilindros de cloro, incluso en cargamentos de hortalizas congeladas.
Gilberto, el jefe, era apodado "El Ajedrecista", por su habilidad para los negocios y los contactos.
Su astucia se mostró desde joven, cuando con unos pocos años como dependiente de una farmacia, le bastaron para que comprara varios comercios del ramo. Su ingreso a la delincuencia data de 1969, cuando fue acusado del secuestro de extranjeros.
Su hermano menor Miguel, "el Señor", era el segundo al mando y encargado de las "relaciones públicas". Tuvo una presencia más notoria en la sociedad colombiana, llegando a ser el principal accionista del club de fútbol América de Cali. Una de sus tres esposas, además, fue reina de belleza de ese país.
Su comienzo en el delito también fue en una banda de secuestradores, conocidos como "los Chemas".
Gradualmente, se fueron volcando hacia el narcotráfico donde fundaron un verdadero imperio que incluía una cadena de farmacias, una red de estaciones de radio, un laboratorio farmacéutico y un banco.
Recién en 1995 la Justicia pudo comprobar la responsabilidad de estos hermanos en el narcotráfico, a pesar de que la mafia de Cali ya hacía mucho tiempo que controlaba el negocio junto a sus acérrimos enemigos del Cartel de Medellín, al mando de Pablo Escobar.
No tenían el mismo modus operandi. Escobar convirtió el terror en un instrumento de poder. Los Rodríguez Orejuela optaron por el soborno y la infiltración. De hecho, la campaña electoral del luego presidente colombiano Ernesto Samper fue financiada con seis millones de dólares provenientes de sus arcas. Paradójicamente, y pese a que eso representó el mayor escándalo de corrupción política en la historia del país (el "narcoescándalo"), fue durante el gobierno de Samper que fueron capturados.
Aún así, la violencia no estuvo ausente de su accionar. En particular Miguel Rodríguez Orejuela participó activamente en la lucha contra Escobar a través de la conformación de un escuadrón de la muerte conocido como "Los Pepes" (por Perseguidos por Pablo Escobar).
Tras la muerte de Escobar en diciembre de 2003, los Rodríguez Orejuela disfrutaron de pocos años como capos absolutos del negocio del narcotráfico en Colombia. Gilberto cayó en junio de 1995 en el marco de una ofensiva antinarcóticos que dos meses después capturó a su hermano. Entre diciembre de 2004 y marzo de 2005, ambos fueron extraditados a Estados Unidos.
SUCESORES. En EE.UU. se anunció con indisimulada algarabía el fin del Cartel de Cali. La base empleada para acabarlo será utilizada en el futuro, "para acabar con otros `cartelitos` que surjan en su lugar", dijo el secretario de Justicia, Alberto González.
Uno de esos "sucesores" del Cartel de Cali es el Cartel Norte del Valle, presuntamente vinculado a la banda de narcotraficantes desbaratada en Uruguay el pasado mes.
González indicó que desde los atentados terroristas de 2001, los cambios en varias leyes facilitaron el avance contra las drogas y el lavado de dinero. En los últimos tres años, se han desbaratado 24 grupos mafiosos.
En la corte
Vestidos de traje, pero esposados y con grilletes, los dos hermanos se presentaron ayer en la corte de Miami.
Gilberto Rodríguez Orejuela indicó que "he admitido libremente mi culpabilidad". Su hermano Miguel se disculpó por su conducta "ante el público de Estados Unidos y ante todos los individuos con autoridad. Hago esto desde lo más profundo de mi corazón".
El juez aceptó las declaraciones de culpabilidad y aprobó los acuerdos forzados entre la fiscalía y los abogados defensores.
Los hermanos acordaron entregar a Hacienda de EE.UU. unos 2.100 millones de dólares en bienes, aunque se estima que la fortuna que amasaron por el nar- cotráfico es muy superior. Los bienes confiscados figuran en una lista de 11 páginas e incluyen propiedades y empresas en todo el mundo.
Además de lo obtenido para sus familiares, ninguno de los dos hermanos tendrá que cooperar en la presente u otras investigaciones penales.
CIFRA
200.000 kilos de cocaína contrabandeó el Cartel de Cali a Estados Unidos en las últimas dos décadas